domingo, 10 de diciembre de 2017

David


Havin' A Party


The Fever


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MCMLXXIV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


This Picture (A Violent Impression) 1991


La primera obra del grupo inglés This Picture tenía toda la pinta de ser el comienzo de algo grande, y si bien la trayectoria del grupo se quedó en esto y uno más, en lo referente a "A Violent Impression" se puede decir que de algo grande hablamos.
Oscuro y mental, el disco es un tratado de Rock sacado desde abajo para ir arañando el estómago y llegar hasta el cerebro; un producto maravillosamente negro y profético, que si ya con el título hace ver lo que puede ser, te atraviesa sin mesura con el impacto que supone el primer tema, ese "Naked Rain" que no cierra ninguna herida.
Ayudados por la voz como un lamento de Symon Bye, el tono de pesimismo se impregna en la manera de expresar las palabras, un tono crudo y desgarrado, con un descarado estilo que se acerca al Bono más violento cuando clama al cielo lo que no puede ser.
La Música sigue en la línea que marcan las composiciones, incluso en momentos de cierta luz en la oscuridad, como la preciosa "The Great Tree", donde Bye parece cambiar la letanía por el suspiro de alivio, las guitarras se mantienen expectantes aunque las acústicas elevan ese tono para intentar salir, con teclados que cubren todo el espacio.
Tremenda manera de llenar los sentidos, comenzando la década y abrasando por todos lados, jugándose a una carta la apuesta por lo que te lleva a un lugar en el extremo de la cuerda, para tensarla, para provocar que se escuche o se deje de manera inmediata.
Ese es, además de la calidad en sus temas, el gran valor del disco, que no deja lugar a la duda, puedes seguirlo hasta el final con lo que ello supone, zambullirte en ese negro azabache y gozar con ello, o dejarlo en las primeras notas, porque no te van a dar opciones de sonreír.
Si quieres disfrutar con aquello que hace que los sentidos crean en todo lo que no puede ser, "A Violent Impression" es una buena forma de mantenerte despierto, de no ser así, lo mejor es lo de siempre, pasar página y a otra cosa.
Symon Bye voz. Robert Forrester guitarra. Austen Rowley bajo. Duncan Forrester batería.

SIDE 1:  Naked rain;  All I believe in;  The Great Tree;  Step Up;  Death's sweet religion
SIDE 2:  Breathe deeply now;  A Violent Impression;  Still Life;  5.30 AM;  As deep as this one

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXXIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Deacon Blue (Raintown) 1987


Un suceso comercial puede dar mucho de sí, especialmente ayudar a que la cosa (sea la que sea) siga adelante. En el caso de Deacon Blue, el suceso sorprendente de este "Raintown" les empujó a que durante unos años pudieran estar en la escena con una más que fiable dignidad, pero en cuanto a la calidad de su trayectoria como banda este disco fue el principio y lo demás se quedó a años luz del comienzo.
Un disco de Pop Rock, más en el primer sentido que el segundo, que lleva en cada surco todos los mimbres del estilo hecho con clase y calidad, porque lo que no se les puede negar a estos escoceses de Glasgow son las ganas de hacer una obra que represente ese estilo por el que se movían, y eso lo consiguen muy bien.
El disco se convierte (supongo que era la idea dado el título y la temática de los temas) en un homenaje a la ciudad que les vio nacer, un pequeño recorrido por rincones y emociones, tanto sociales como las que provoca vivir en una ciudad en esa época en las Islas.
La voz de Ricky Ross, autor de todas las canciones y letras (salvo ayudas en dos de ellas) va contando estas historias mientras la Música le sigue como acompañamiento, sin alardes, esas melodías que no se meten en complejas composiciones y que buscan el contacto a través de lo que quieren recitar; la voz coral de Lorraine McIntosh abunda en esa manera de recitar, siendo el contrapunto perfecto para lanzar los mensajes.
Por lo demás, el disco funcionó de maravilla porque además de no complicarse mucho con nada, tampoco se desfasa en nada, siempre hablando del estilo de Pop suave y sencillo por el que se mueve. Guitarras de riff suaves, piano que se convierte en el gran protagonista de la función y una sección rítmica que literalmente acompaña y punto.
Para momentos de relajación mental, sin buscar en la Música nada que no sea la caricia a los sentidos sin que disturbe, un disco de escucha.

side 1:  Born in a storm;  Raintown;  Ragman;  He looks like Spencer Tracy now;  Loaded;  When will you
side 2:  Chocolate girl;  Dignity;  The very thing;  Love's great fears;  Town to the blamed

viernes, 8 de diciembre de 2017

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXXII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Hothouse Flowers (Home) 1990


Un pelotazo comercial que les aupó en las listas no le quita (al menos en este caso, porque casi siempre nos vemos en otra) mérito a la calidad de la segunda entrega de Hothouse Flowers, el grupo irlandés de Pop Rock que hacían una Música de alto voltaje.
Lo que no se les puede negar, al margen de todo lo que es en sí su Música, es una energía descomunal durante todo el disco, un ritmo frenético (salvo momentos contados de calma y arrullos) que se contagia, especialmente por el interés de Liam Ó Maonial en ello, que con su voz parece que te empuja en cada canción, y no es fácil hacerlo cuando te puedes esperar el siguiente impulso, pero aún así lo consigue.
Como tantos grupos de Irlanda, cuna de mucho de lo bueno que la Música ha dado, las reminiscencias a lo que son y de donde provienen quedan patentes en sus composiciones, con un sello que es parte de esa manera de hacer el Rock que se estila por allí. En el caso de "Home" los toques al lugar de sus orígenes se sienten desde lo escrito en el pentagrama, y el conjunto de los sonidos se mezclan entre guitarras, vientos y teclados para hacer que la parte de sensibilidad se impregne en uno cuando lo escuchas.
La verdad es que no pesa volver a estos grupos, músicos que surgieron por la necesidad de ir hacia adelante y crear algo ya conocido con las bases de la década que les tocó vivir. Un sonido impecable jalona toda la obra, una exquisita producción que se siente en cada surco del vinilo pero que no lo hace artificial, sino todo lo contrario, te permite disfrutar de cada nota y cada instrumento.
No será, como digo muchas veces, la joya de la corona, pero lo que no se puede negar es que destila sinceridad y ganas, y en su conjunto es un disco que se escucha con facilidad y gusto, no sobra ni un segundo, y eso no se puede decir siempre.
Para seguir disfrutando de esos comienzos después de la oscuridad, "Home" permite un empuje hacia adelante, una bocanada de aire fresco y sobre todo optimismo, porque disfrutar de la Música no puede llevar a algo que no sea eso.
Liam Ó Maonial voz, piano, "Hammond", bodhran. Fiachna Ó Braonáin guitarra, bajo, voces. Peter O'Toole bajo, mandolina, voces. Leo Narnes saxo, "Hammond", voces. Jerry Fehily batería, percusión, voces.

Side One:  Hardstone City;  Give It Up;  Christchurch Bells;  Sweet Marie;  Giving It All Away;  Shut up and listen
Side Two:  I can see clearly now;  Movies;  Eyes wide open;  Water;  Home;  Seoladh na nGamhna


De Vinilos y Otras Glorias MCMLXXI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Energy Orchard (Shinola) 1993


Una entrega más para el recuerdo del gran grupo irlandés de los noventa, bastante menospreciado y nunca reconocido, y me llama la atención que en un país como Irlanda, donde esto de la Música se cuida hasta morir, fuera así.
Quizás lo de Bap Kennedy nunca fueron las relaciones sociales, o socializar, que puede parecer lo mismo pero no lo es, y la mala prensa que le acompañó siempre no ayudara, pero la verdad es que volver a Energy Orchard me sigue sugiriendo momentos de jornadas intensas con amigos rozando ya la treintena, cuando buscábamos ese soplo de aire fresco que la Música volvía a encontrar después de una década de exilio.
La voz sugerente de Bap comienza a entrarnos por la piel, acompañada de la guitarra de Paul Toner que da el toque justo, preciso, en esos arpegios medidos y calculados de una Música que casi se adentra en los confines de Irlanda y busca fuera de sus fronteras en los posos eternos del Rock.
Momentos para la dedicatoria sentida y emocional a un alma irlandesa como Van Morrison con la versión delicada de Madame George, contando con la inestimable ayuda de una mujer a la que le sale la sensibilidad por cada poro de su piel cuando toca el oboe, el saxo... Kate St. John, y después más Rock, más del terruño con la tradicional "The Star Of The County Down" y piezas acústicas sin precio con una banda lanzada a lo que la década clamaba.
Kevin Breslin se luce con los teclados cuando de llamar la atención se trata atravesando las guitarras y el espacio que dejan vacío de notas, viajando entre la nada, llamando a la sección rítmica que marca, y marca, y marca, y nos lleva en volandas, entre sonidos de antaño, de siempre, y lo que en la época se intentaba.
Once canciones que son parte de las enseñanzas que estos tipos tenían metidas en vena desde que nacieron, lo que su talento transformó y lo que les dejaron hacer, que no es poco, porque "Shinola" es un disco para disfrutar con la honestidad de los que aman la Música, se meten en ella y la llevan en las entrañas dándola en lo que saben y pueden, que en este caso es una barbaridad.
Salvo a los popes que se les acabó el fuelle en el año del Señor de 1.898, un disco para sentir en la piel lo que otros no son capaces de conocer aunque lo vean delante.
Bap Kennedy voz, guitarra, armónica. Spade McQuade bajo, mandolina, voces. Paul Toner guitarra, voces. Kevin Breslin teclados. David Toner batería.

Quello:  Coming Through;  Madame George;  Atlantic City;  Stay Away;  Don't Fail Me Now;  In My Room;  Seven Sisters;  The Star Of The County Down;  London Fields;  Big Town;  I'm No Angel



Tom


Stayin' Alive


Who'll Stop The Rain


Brown Eyed Girl




A mi Amor, porque sus ojos me permiten ver todos los colores del Universo.
Te Amo

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MCMLXX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Felt (The Strange Idols Pattern And Other Short Stories) 1984


Hablando de excepciones, porque las hay ¡¡por descontado!!, uno de esos casos que en plena vorágine de mediocridad hacían Música de mucha calidad en esa asombrosa década en la cual se podría haber obviado casi todo.
Felt seguían sorprendiendo (no por el nombre que nos recordaba a esa maravilla de principio de los setenta con sello de Psycho para obnubilar) con trabajos que buscaban más allá de los propios estamentos escritos con ritmos de guitarras eléctricas afinadas en lo agudo y continuadas en ritmos que no tenían fin.
No es que necesitaran mucho más, porque la voz excepcional y particular de Lawrence ya era mucho en su Música, una voz que sugería en las palabras, la forma de narrar las historias y esa manera tan personal de adormecer mientras los ritmos se te iban metiendo en la piel por detrás de lo que nos decía. Además de eso nos quedaban las guitarras melancólicas para llevarnos hasta el infinito, con esa cadencia que nunca terminaba, esa manera tan especial de marcar las notas, al paso de una sección rítmica que hacía (y muy bien por cierto) un trabajo de escapismo asombroso cuando parecía que no estaban y sin embargo se "colaban" entre las seis cuerdas (más metálicas que nunca en su apariencia) para acoplarse a todo lo que llevaban.
Porque el Pop de Felt es mucho más elaborado de lo que parece, no se trata del primer tema de la primera cara del primer disco (que lo será para los popes que ni siquiera sabrán qué coño es la Música del grupo) sino de mucho de lo que nos dice esa manera tan compleja de hacer que todo parezca simple y sin embargo al desgranarlo se siente la magia de lo que está entrelazado, envuelto en clase y en todo lo que es la Música, nada menos.
Para frikis de mucho pelo (aunque muchos estén calvos) de los que realmente vibran con la Música y lo que busca cuando se sale de lo habitual, ahondando en los caminos que sugieren emociones y sentimientos más cerca de la piel que del vinilo.
Aprender a escuchar discos como éste puede no ser fácil, pero es un chute de sensaciones que no pueden cambiarse por nada.
Lawrence voz y guitarras. Maurice Deebank guitarra. Mick Lloyd bajo. Gary Ainge batería.

KKKK:  Roman Litter;  Sempiternal Darkness;  Spanish House;  Imprint;  Sunlight bathed the golden glow
SSSS:  Vasco da Gama;  Crucifix heaven;  Dismantled king Is Off The Throne;  Crystal Ball;  Whirlpool vision of shame

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXIX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


The September When (Huggerreggum) 1994


Desde las gélidas tierras de Escandinavia, concretamente desde Noruega, vuelve a visitarnos un grupo que apareció en los albores de los noventa, al amparo de los músicos y creadores que intentaban levantar el vuelo del buen Rock, el Pop, las reminiscencias de lo qeu fue gloria en la Música y que nunca debió irse tanto (porque algo quedó gracias a unos pocos)
Su cuarta entrega me sorprendió en lo mejor y en lo que no lo era tanto. Destilan el poso de los que ya tienen un bagaje y lo aprovechan en composiciones, algunas de ellas, que tienen un estilo definido y giran alrededor de notas que son la esencia del Rock; por otra parte siento al escuchar este "Huggerreggum" que la fuerza y lo intenso se han diluido un poco, o que no dejan que salga cuando en algunos momentos deseas que las guitarras te estallen en el cerebro y te arrasen.
La elegancia de la puesta en escena del resultado final es indudable, incluso el uso de los teclados tiene una mesura controlada que les hace estar pero sin apenas saber que son la parte que une los ritmos con las guitarras, pero me esperaba más fuerza, más fiereza.
De todos modos es una opinión personal, porque el grupo siempre me ha sugerido eso y lo han dado muchas veces. Lo que está claro es que el gusto por el Pop Rock de antaño es tan evidente que se les agradece haberlo seguido. La voz de Morten Abel puede tener mucho que ver en ese sentido de las canciones, un tono dulce, casi sensual que arrastra al resto del conjunto.
Como cualquier obra que seguía las evoluciones de los noventa, los momentos de estallido están un poco controlados, pro cuando se dejan ir son demoledores, como en "Getting It", puro fuego, una andanada directa al entrecejo que se retira y vuelve una y otra vez, o "Leave To Wonder", una impactante manera de terminar el trabajo.
Un disco para disfrutar por la calidad del resultado, cuidadísima producción que te hace ser parte de lo que escuchas y un grupo manteniendo vivos esos lugares del norte que nunca en la Música han dejado helados.
Una portada rasgadora, que posiblemente hoy no tendría cabida, así estamos.
Morten Abel voz, guitarras. Helge Hummervoll teclados. Morten Molster guitarra. Stene Osmundsen batería. Gulleiv Wee bajo

SONGS:  Sometimes serious;  I can take It;  The garden party;  Sounds nice;  Getting It;  True love;  Cries like a baby;  If I was;  Villain;  Real life;  Leave to wonder

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


The Black Crowes (The Southern Harmony And Musical Companion) 1992


Como diría uno que yo me sé "oculto tras el largo título de inacabables palabras se encuentra..." el que en opinión del que suscribe es el mejor disco de la banda, aunque es cierto que el primero tenía una frescura realmente maravillosa.
Como no podía ser de otra manera para egos de los que anidaban en el grupo, ya comenzaban los cambios, con un nuevo guitarrista tras el despido de Jeff Cease.
A pesar de los pesares, y dada que la inestabilidad era parte de su idiosincrasia, este segundo trabajo les salió redondo, con un puñado de canciones muy bien compuestas y que se trasladan al vinilo de manera poderosa, tremenda. Rock de instantes para atravesar las conciencias, toques ocultos de Blues eléctrico que asoman en algunos riff y sobre todo ritmos que lo recuerdan, pero sobre todo una manera visceral de hacer que todo estalle.
La voz de Chris Robinson, que será muy particular y es un sello indeleble del grupo pero que nunca me ha gustado, en este trabajo cuida más su rol y consigue de manera sorprendente ser uno más de una banda, que es una máquina de precisión a pesar de la sensación constante (maravillosa sensación, por cierto) de que todo se va a romper para que los solistas hagan lo que les dé la gana.
Los temas más calmados, puro contraste con las andanadas de Rock que se marcan, logran un equilibrio que no se les supone y hacen que el disco gane en intensidad, porque te permite seguir el interés con los sentidos a la espera de lo que vendrá, y la verdad es que en estos temas la sección rítmica está genial, manteniendo el tempo mucho más tranquilo, con el toque de los teclados que lucen más que en los desbocados temas donde el acero de las guitarras se lo come todo (como debe ser, por otra parte)
Una máquina engrasada y funcionando a pleno rendimiento, el Rock que volvía en los noventa a mayor gloria, de la mano en este caso de un grupo que surgió de esas cavernas que la década anterior parecía no querer cerrar. Para dejarse empapar y golpear sin mesura, que es de lo que se trata cuando la Música, ésta especialmente, estalla.
Preciosa la foto de contraportada. Lamentable el desliz de la portada.
Chris Robinson voz. Rich Robinson guitarra. Marc Ford guitarra. Johnny Colt bajo. Steve Gorman batería. Eddie Harch teclados.

Side 1:  Sting me;  Remedy;  Thorn in my pride;  Bad luck blue eyed goodbye;  Sometimes salvation
Side 2:  Hotel Illness;  Black moon creeping;  No speak no slave;  My morning song;  Time will tell



A Mª Paz, para que no existan dudas

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXVII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Steve Earle (Copperhead Road) 1988


Se iba acabando la década "prodigiosa" en verbenas y demás fiestas innombrables, y cada vez más se sentía un giro hacia otras orillas menos pobladas de duendecillos mediocres.
Bien es verdad que por estilos y tipo de Música los había que les daba igual lo que hubiera pasado en los últimos años, como a Steve Earle (al que le sigue dando igual todo) porque ese Folk de raíces con el Country metido en vena no era de muchos fuegos artificiales.
Su tercera obra, este "Copperhead Road" sí que fue un giro radical en lo que él hacía, desviándose más al Rock e incluso incidiendo en momentos más duros, aunque sin dejar de lado completamente sus orígenes, especialmente el Country que ya se empapaba mucho más de eléctricas con sonidos rasgadores.
Un buen disco que nada entre aguas muy diversas, con la inconfundible voz de Earle  dando el toque pendenciero y perdedor, borracho y dejado de lo que venga, una forma de cantar más que aprendida en la carretera y las peleas de bares (y de cualquier otro lugar) que te da la pista para saber dónde te vas a meter.
Rock, R'N'B, toques de Country Rock y algo de Hard con estilo sureño se dan cita en este experimento que al artista le salió bastante bien, y que se escucha con mucho gusto y sin que nada pese. Claro que si te atreves a tener como invitados en algún tema a The Pogues y la cosa funciona, cuando agarras el micro para el resto puedes estar tranquilo porque algo ha saltado en el sentido musical y va directo hacia donde quieres.
Los ritmos más fáciles de llevar son los que menos me gustan (por eso lo de ser friki me va enganchando cada vez más) pero incluso estos, que le hicieron coger una buena posición en esas listas que te llenan de dinero y no son mucho más, no desentonan con el conjunto.
Es cuando desgarra su voz y se lanza a tumba abierta aún sabiendo que el disco era una apuesta hacia lo desconocido, cuando coge esa fuerza que se agradece, dejando un puñado de canciones que son parte de la historia de este músico que siempre pudo ser mucho más... cada uno se revuelca por donde quiere.

1:  Copperhead Road;  Snake oil;  Back to the wall;  The devil's right hand;  Johnny Come Lately
2:  Even when I'm blue;  You belong to me;  Waiting on you;  Once you love;  Nothing but a child

domingo, 19 de noviembre de 2017

Poster


Close To The Edge


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MCMLXVI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Gerry Rafferty (City To City) 1978


Aunque parezca increíble dada la calidad del músico del que hablamos, por diversos avatares en su trayectoria y además problemas legales con colegas varios, "City To City" es su segunda obra en solitario, un disco que vio la luz siete años después de su primer álbum (aunque eso sí, en medio realizó proyectos con un grupo y después...) 
Un disco que si obviamos el impacto de un tema como "Baker Street", que le hizo alcanzar números más que notables en las listas, se maneja de manera más que notable en un Folk Rock que puede deslizarse de uno u otro lado sin esfuerzo.
Lo que sí le da igual a Gerry Rafferty haga lo que haga, es modular esa voz aterciopelada que parece surgir de la nada y poco a poco llena el espacio, casi con miedo, como si no quisiera esta, pero que por contra a lo que parece ¡¡vaya si está!!
Un maldito parido en las entrañas de Escocia, una gran tierra en lo musical, con los toques clásicos de su formación Folk y los aprendizajes metidos ya en una década que le vio pasar sin apenas estar. Pero es lo que tiene que todo se te tuerza, que de vez en cuando estalla esa frustración que te impide hacer lo que amas y se entregan piezas como "City To City", un disco que se escucha sin esfuerzo, con una sensación de renovación que da gusto, la voz de Rafferty guiándote en cada momento y las Música envolviéndote, sean las guitarras, la sección rítmica muy al uso y arreglos de teclados que nunca desentonan.
Para no caer en la tentación de parecer un pope ecléctico y poseído por el don de la verdad absoluta (aunque lo mismo lo parezco y ni me estoy enterando, pero no es la intención) "City To City" es un disco bien compuesto, con una Música que intenta acoplarse a los tiempos que corrían y un autor interpretando lo que le tocaba tras el salto temporal en el que se encontró, que no debió ayudarle mucho para acometer la empresa.
Dicho esto, lo de siempre, a disfrutar y pillarle el gusto, o a pasar a otra cosa, que hay mucho y de todo.

SIDE ONE:  The ark;  Baker Street;  Right down the line;  City to City;  Stealin' Time
SIDE TWO:  Mattie's rag;  Whatever's written in your heart;  Home and dry;  Island;  Waiting for the day

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Al Stewart (Zero She Flies) 1970


Disco de los que ponen en guardia desde la primera nota. Cuando vuelves a la portada y te empapas de lo que estás escuchando, siempre te puede venir (bueno a mí me viene, pero los frikis no contamos) esa sonrisa de los que nacimos décadas después de lo mejor y se nos dio a conocer antes de que todo se perdiera.
En el año setenta el señor Al Stewart iba bastante sobrado, especialmente como compositor, que al final es lo que queda cuando comienzas a ver pasar el tiempo, y en estas fechas se recreaba en creaciones que ponen los pelos de punta por lo buenas que son.
"Zero She Flies" es una de ellas, la tercera entrega del músico, al que se le incluía dentro del Folk pero que demuestra en sus canciones que puede muy bien estar en varios estilos, aunque ese aire intimista es muy clásico.
El comienzo de armónicas y percusiones básicas del disco en el tema "My Enemies Have Sweet Voices" es un compendio de esa manera tan particular de recrearse en la Música a través de su voz y las guitarras, especialmente éstas últimas que son la base de las canciones, apoyando a la voz del artista (el cual daba una especial importancia a las letras de su temas) o dibujando en ocasiones los sonidos sin nada más que el silencio que deja el acero cuando acaba de marcar una nota más.
Disco de autor, especial y sensible, preciosa manera de llegar hasta muy dentro, con la Música susurrando casi sin enterarte y la voz atrayéndote hacia sí con las historias envolviéndote. A pesar de muchas cosas, este tipo de discos perduran, porque sin fuegos artificiales de por medio siempre están en ese punto donde todo lo que suena tiene sentido, calidad y una emocionante manera de hacerte creer en lo que estás escuchando.
Estamos con lo de siempre, no es un tratado atemporal que figure en esas listas a las que te remiten cuando no saben muy bien cómo vender el producto, pero no hay espacio en el tiempo que acabe con discos así, porque son Música en estado puro, hecha con una calidad enorme y sin nada más (y nada menos, por supuesto) que lo que te llega.

Side 1:  My Enemies Have Sweet Voices;  A small fruit song;  Gethsemane, Again;  Burbling;  Electric Los Angeles Sunset
Side 2:  Manuscript;  Black Hill;  Anna;  Room of Roots;  Zero She Flies

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXIV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


John Martyn (One World) 1977


Otro de esos artistas que nunca fueron comprendidos en su totalidad. Otro de esos maravillosos creadores de sensaciones que exigían meterse en un mundo ajeno a la propia realidad, y eso, a pesar de los pesares, me resulta fascinante.
Con varios álbumes en su carrera, siguiendo la senda que él mismo se marcaba a la hora de crear, apareció este "One World" que daba un giro en su trayectoria, sin cambiar un ápice de concepto entre lo que se pretendía y lo que él deseaba expresar.
Momentos de instrumentalidad muy por encima de lo que tenía acostumbrado, un trovador como él que con su guitarra era capaz de arrancar sones al silencio y convertirlos en pequeñas gotas de esencia. Con este disco demuestra la capacidad compositiva en un conjunto de temas (no todos, porque el intimismo no lo pierde de ningún modo) que provocan cambios de ritmos y sugerentes maneras de soñar al son de su Música.
Acompañando los susurros con esa voz de llanto que nunca estalla, aullando al infinito lo que le daba la gana, más allá de su garganta y la guitarra, fiel compañera de todo lo que creaba, los músicos que le acompañan consiguen (y no era fácil con el concepto mental de Música que John Martyn amaba) trasladar la realidad a su mundo y hacernos entre todos sentir que algo surge desde lo más profundo de su mente para embaucarnos al escuchar.
Los temas pausados te mantienen como en un sueño, despertándote con los avisos de las palabras que entre cantadas y narradas por el autor nos llevan de una estación a otra. Inmensa "One World", casi suspendida en el aire sin miedo a caerse, tremendos los temas de ritmos cambiantes y búsqueda de tierras alejadas en el tiempo, como "Smiling Stranger", y sorprendentes en el ideario musical del creador hasta la fecha piezas como "Big Muff" que te lanza al vacío sin red. Un viaje sin retorno para terminar este gran disco dejándonos "Small Hours", y tras el sueño, la realidad de un despertar donde desees.
Para esos amantes de lo que nunca estará establecido, John Martyn es un buen bálsamo siempre, y su "One World" una manera muy especial de curar heridas al uso.

TEMAS (A SU CAER): Couldn't you more;  Certain Surprise;  Dancing;  Small Hours;  Dealer;  One World;  Smiling Stranger;  Big Muff

sábado, 18 de noviembre de 2017

The Snow Goose


De Vinilos y Otras Glorias MCMLXIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Glenn Gould (Bach: The Goldberg Variations) 1955


De la misma manera que he defendido siempre la libertad musical, el universo de la Música sin esas fronteras que algunos (popes y no tanto, aunque serlo no es ningún mérito ni honor, según lo creo) se empeñan en crear y la posibilidad de creatividad allá donde la sensibilidad puede sentirla, me pasa igual con los estilos.
Los frikis me apasionan, sean de la época que sean y siempre entendiéndoles como genios que al margen de casi todo (o todo de manera absoluta) lo establecido, son capaces de crear lo que para la gran mayoría es imposible o simplemente una quimera.
Según qué épocas, estos genios se han derramado por entre las notas de manera maravillosa ofreciendo lo que nadie podía (o al menos hasta ese momento) hacer. El disco que nos acompaña en este espacio es la obra de un friki que demostró que algo casi inalcanzable por lo que suponía se podía hacer porque en su mente y sus manos estaba el poder hacerlo.
La Música clásica puede ser tan fácil como compleja, tan enigmática como cristalina, pero no todo el mundo en la era contemporánea es capaz de traducir lo que en siglos pasados llegó a ser parte de la vida cotidiana de la gente.
"The Goldberg Variations" de Bach (30 variaciones para ser exactos) se antojaban un inalcanzable reto para los músicos de formación clásica, por las dificultades que entrañaba realizarlas, tanto técnica como emocionalmente. Sin embargo, un friki de mitad de siglo, Glenn Gould, que siempre estuvo reñido con los cánones encorsetados de las normas y las leyes no escritas sobre la interpretación de esta Música, fue capaz de realizarlo, y de ahí al infinito no hubo nada más.
Claro que como buen friki tuvo detractores que querían colgarle de ahí y fieles seguidores que acababan de descubrir el lugar exacto donde descansaba el santo grial, y con ello estuvo hasta su muerte, pero la obra que le encumbró y que sigue siendo un referente, ya nadie podría quitársela nunca.
Si deseas descubrir lo que no está escrito, lánzate a la aventura, de no ser así, hasta la próxima entrada, si sigues por aquí.
Glenn Gould piano.

A:  The Goldberg Variation Part One
B:  The Goldberg Variation Part Two

Rockers


Música


Guarda el dinero para cuando vendas tu alma, comprarla de nuevo a cualquier mercader de emociones no será nada barato, porque lo que das con el sello de lo que no deseas es un caro deseo de ti mismo.

Música


Nunca elegí el momento ni el lugar, dejé que mi mente se despejara de los negros presagios que la atormentaban. 
Pensé que la fina lluvia traspasaría mi piel mientras lloraba por el negro azabache que cubría mi alma, y fue entonces cuando ella me encontró.
Me abrazó y en su regazo volví a creer que era posible sentir, que las sensaciones llenarían mis entrañas tanto tiempo después, que los susurros de las notas trasladadas desde el pentagrama me harían vivir.

Poster


De Vinilos y Otras Glorias MCMLXII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Edgar Broughton Band (Live Hits Harder!) 1976


Pasada ya su época gloriosa de ideario anarquista y underground, con los incendiarios vinilos que quedan para la posteridad dentro de lo más radical del Prog. salvaje, se publicó este directo que grabado allá por el año 76 no vio la luz hasta finales de década, quiero suponer que más por un interés comercial de su casa de discos que por ellos mismos.
Sea como fuese, lo que no cabe duda es que el grupo tenía aún una energía demoledora en vivo, y como se podían surtir de más de uno y de dos de los temas que les llevaron a ser uno de los cuchillos que traspasaban las mentes crónicas para hacerlas anacrónicas, pues el disco es más que válido porque la estructura de sus conciertos aún pasada la mitad de los setenta era de una demolición absoluta.
Es obvio que para que te guste un grupo como Edgar Broughton Band tienes que aceptar una propuesta radical dentro del Rock, entender lo que pretendían y querer que todo gire en torno a esa idea. Una manera de aceptar la Música que te lleva a momentos musicales, sociales e idearios de concretas luchas mentales, trasladadas a las notas y los sonidos que emergen de sus creaciones, pero una vez aceptados, son una vertiginosa manera de entender el Rock que en lo que a mí respecta me encanta.
Escuchar este "Live Hits Harder!" es trasladar la mente a una situación donde la Música era la escapada para muchas cosas, la única manera de creer que era posible, y los momentos de furia desatada o los de calma nada escondida servían para volar libre hacia donde la mente deseaba.
Fantástica recreación de un cuadro pintado bajo las barricadas, quizás hecho en falta una voz más poderosa, porque a estas alturas parece que la pared donde se escribían los alegatos se había resquebrajado bastante, pero musicalmente seguían dando ese empujón a las conciencias que tanto falta cuando la bota que te pisa el cuello no deja de apretar ni un ápice.
Escuchar de nuevo, con un público entregado, "Evening Over Rooftops" da un soplo de esperanza a esto que parece no tener arreglo.

Side One:  Side by side;  There's nobody there;  Love in the rain;  One to seven;  Hotel room
Side Two:  Evening Over Rooftops;  Freedom;  Poppy;  Signal injector;  Smokestack


De Vinilos y Otras Glorias MCMLXI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


James Gang (Thirds) 1971


En una época en la que la calidad musical era brutal, con artistas y grupos de nivel superlativo, el espacio que ocupaban bandas que se consideraban, aunque no en el olimpo, era de tal nivel, que me encanta volver a ellas para refrescarme la memoria y saber qué tiempo pasado fue mejor.
Una de esas bandas por las que siento debilidad es James Gang, que además de tener la simpatía del sector musical la tuvo de algunos críticos de antaño, un grupo que me encanta en varias de sus etapas, pero sobre todo con ese genio de las seis cuerdas llamado Joe Walsh.
Quizás las miras eran tan altas que llegaron y no terminaron de quedarse, pero sus primeros discos en formato de Power Trío descomunal y poderoso, son una delicia del buen Rock, con toques descarnados de Blues y un poco de Country Rock cuando les daba por ahí (como en este álbum la movida "Dreamin' In The Country" que rezuma el estilo de manera descarada)
"Thirds" es su tercera entrega, y el disco que les asentó como un grupo de mucha calidad y estilo, capaces de composiciones que eran impactantes entre los amantes del Rock, como la entrada a cuchillo llamada "Walk Away", un clásico de Walsh en toda su carrera, o pequeños detalles instrumentales que viajaban por los límites de cualquier Música de calidad que sonara en la época.
Evidentemente el talento compositivo de los tres miembros de la banda hace que el disco funcione sin ningún problema, a pesar de las diferencias claras entre la manera de crear de unos y otros, porque al final el álbum se convierte en un precioso conjunto de ideas que encajan perfectamente, y eso no es fácil cuando son varios los escribanos.
Lo que sí creo que es evidente son las ganas de buscar caminos que en el más puro estilo del Rock no eran tratados de manera clara, con temas que entre los arreglos y las maneras de interpretarlos hacen distinto el concepto de lo que te esperas (algunas piezas como "Yadig" o "It's All The Same" salen por un camino que obligan a buscarlas)
Un disco para disfrutar de esas extrañas gemas llamadas grupos que nunca eran tanto como para parecer pero que eran una barbaridad cuando la Música superaba las expectativas.
Joe Walsh guitarra, voz, alma. Dale Peters, bajo, voz, alma. Jim Fox, batería, voz, alma.

SIDE 1:  Walk away;  Yadig;  Things I could be;  Dreamin' In The Country;  It's all the same
SIDE 2:  Midnight man;  Again;  White man/Black man;  Live my life again



De Vinilos y Otras Glorias MCMLX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Humble Pie (Smokin') 1972


La banda tenía que tomar una decisión tarde o temprano, y fue con este disco, el quinto de su trayectoria, con el que el dúo de genios se quedó en uno de ellos como líder indiscutible de la misma.
Steve Marriott tomaba las riendas de manera absoluta tras la marcha de Peter Frampton, y la bienvenida al nuevo estatus no pudo estar más lúcida, con un disco de poderoso Rock que arrasa hasta las entrañas.
Evidentemente no es, en mi opinión, el mejor disco de Humble Pie en lo que a composición se refiere, pero las maneras salvajes del Rock que desprende le hace ocupar un lugar muy especial en la discografía del grupo, y eso es una sorpresa más que agradable.
La voz descarnada, casi violentada a conciencia, de Steve Marriott, es un impacto en cada tema, con algún que otro cambio de registro en baladas roqueras apoyado por coros maravillosos (preciosa la interpretación de "You're So Good For Me", donde las voces son más que la propia Música, o esos coros casi desganados de "Old Time Feelin" que te arrastran) y hace que nos adentremos en esa parte del Rock que te cae encima sin avisar (y que me encanta cuando me aplasta, todo sea dicho)
Temas propios que se unen a varias versiones de clásicos trasladadas al estilo de la banda con un gusto exquisito, sin perder la potencia original de los mismos y hechos para identificarlos con el grupo, como el clásico "C'mon Everybody" o "I Wonder" (tremendo ejercicio de buen Rock) y que dan un equilibrio más que interesante a un disco que era una prueba de fuego para todos por la nueva etapa abierta (aún así pudieron poner muy arriba un clásico de creación propia como "30 Days In The Hole")
La verdad es que si te lo tomas como un disco al margen del nombre del grupo que escuchamos, me parece una ráfaga de aire fresco que te llena completamente, una pieza de Rock tremenda para disfrutar en cada instante y poder ir a ella en cualquier momento, lo malo es que en muchas ocasiones se tiende a comparar, y en la historia del grupo hay momentos que son pura magia, aunque este "Smokin'" tiene trucos de hipnotismo realmente sorprendentes.
Steve Marriott voz, guitarra, armónica y teclados. Clem Clempson guitarra, teclados y voces. Greg Ridley bajo, voz. Jerry Shirley batería 





A Javi, por los momentos de placer sin mesura escuchando la Música que nos apasiona en ese templo llamado "Harmony Rock".

De Vinilos y Otras Glorias MCMLIX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Tom Petty And The Heartbreakers (Southern Accents) 1985


A pesar de los pesares, y de la época más que dudosa de los ochenta en cuanto a la Música en general y al Rock en particular, todavía se podían encontrar piezas que merecieran la pena, y algunas de ellas las creaba este músico que con los años, como el buen vino, iba mejorando al tiempo que entendía cada vez mejor la Música como compositor.
El sexto álbum de Tom Petty And The Heartbreakers, este "Southern Accents" de título directo y sin dobleces, aparece tras un pequeño parón de tres años y con un proceso de creación duro y doloroso.
Tras cambiar de idea durante varias fases del álbum, además de canciones y concepto, vio la luz a mitad de década, con algunas disensiones entre los miembros del grupo por el resultado final. Debe ser eso, o que soy bastante extraño a la hora de valorar ciertos aspectos de la Música, pero el disco me parece el salto definitivo del rockero que prometía y mucho, a la realidad de una banda que funcionaba a las mil maravillas cuando se ponía a hacer eso que llamamos Rock.
Bien es cierto que no puede evitarse ciertos aspectos que llevaban el sello de los ochenta (por desgracia, ¡¡vive el cielo!!) como el sonido en según qué instrumentos y los arreglos excesivos, aunque más comedidos que la media de la época, pero las canciones llevan impresas esas señas inequívocas del Rock como sustento de la Música ya lanzados hacia el futuro, especialmente los que creían en él.
El sonido inequívoco de Petty y la banda, esa manera tan particular de tratar las melodías, quedan presentes en las canciones más "básicas", las que son Rock en estado puro, con riff clásicos y una banda que suena como un bloque compacto. En otros temas, quizás influidos por esa desmesura de una década que buscaba cegar con falsos fuegos de artificio la falta de calidad, algunos arreglos se van un poco de madre, pero aunque evitables, se soportan.
Desde luego la poesía del Rock que hacía Tom Petty se te mete por la piel sin esfuerzo en bellezas como "Rebels", "Southern Accents", "Dog On The Run" o "The Best Of Everything" y eso es impagable.
Un disco que se disfruta, en general desde la primera nota hasta la última con algún salto de página, escuchando buen Rock de manos de una de las mejores bandas de la época y más allá.
Tom Petty voz, guitarra, piano, percusión, teclados. Mike Campbell guitarr, bajo, dobro, teclados, voces. Benmont Tench piano, órgano, teclados. Stan Lynch batería, percusión, teclados y voces. Howie Epstein bajo, voces.

1:  Rebels;  It Ain't Nothin' To Me;  Don't come around here no more;  Southern Accents
2:  Make It Better;  Spike;  Dogs on the run;  Mary's new car;  The best of everything

domingo, 12 de noviembre de 2017

Poster


Locomotive Breath


Rhiannon




A Mª Paz, por la Música hecha vida.

Shadow Play


All The Young Dudes




A mi Amor, porque somos lo que nos hemos creado. 
Te Amo

Poster


DE Vinilos y Otras Glorias MCMLVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Chicken Shack (100 Ton Chicken) 1969


Una obra que es (curiosamente si se quiere pensar) la antesala de otra desbandada de miembros de una banda que corren como alma que lleva el diablo a la búsqueda de algo mejor (o más claro, que nunca se sabe)
Y eso que en este "100 Ton Chicken" acababa de entrar en el grupo Paul Raymond sustituyendo a Christine Perfect, pero la alegría duró un par de suspiros y poco más, porque la esencia de este álbum, que la da y mucho el sonido que consiguen los cuatro miembros que parecen uno solo cuando suenan, se quedó en lo que escuchamos y otro intento más allá un año después.
En un Blues eléctrico descarnado y lleno de oscuros pasajes que remueven las entrañas cuando se escucha, el órgano melancólico y lleno de nostalgia de Raymond encaja a la perfección, sobre todo si se trata, como es el caso, de ponerse en el extremo opuesto de la guitarra del gran Stan Webb, dejándose ir en los solos, cruzándose "palabras" de notas incendiarias en los canales del audio y haciendo que cada uno parezca en sí mismo la canción de turno traducida según el instrumento que te prestes a escuchar.
Mientras, en este caso sí que con un peso más específico que en el futuro, Andy Silvester y Dave Bidwell van acumulando espacios que llenan sin esfuerzo con una sección rítmica que suena a décadas pasadas de Blues naciendo de sus cenizas.
Porque se trata de Música, y el disco de Chicken Shack, tercero de su discografía, es un tratado más de Blues hecho con mucha clase, como corresponde a ese plantel de músicos y grupos de las Islas que se tomaron muy en serio una Música que venía allende los mares y que se asentó gracias a estos iluminados que la entregaban salida de su alma. "100 Ton Chicken" es un disco más, seguro, pero de una calidad inmensa y acorde a lo que se estilaba, que no sólo no es poco, sino que llena de sensaciones maravillosas a quien lo escucha con un mínimo de ganas y la entrepierna dispuesta (que decía uno que yo me sé)
Enseñar, lo que se dice enseñar, posiblemente no te enseñe nada, pero que te va a demostrar por qué la Música tiene esos niveles donde se mueve lo bueno, lo mejor, lo superior y lo que ya se pierde en las alturas, seguro que sí.

SIDE ONE:  The road of love;  Look ma I'm crying;  Evelyn;  Reconsider baby;  Weekend love
SIDE TWO:  Midnight hour;  Tears in the wind;  Horse & cart;  The way It Is;  Still worried about my woman;  Anji



De Vinilos y Otras Glorias MCMLVII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Mott The Hoople (Mad Shadows) 1970


Segunda entrega del grupo, que además de hacerlo convencidos por ser una afirmación de lo que eran, se convierte en un referente dentro de su discografía, afirmado en posteriores trabajos.
Comienzo demoledor con esa pieza casi instrumental llamada "Thunderbuck Ram", ajena en lo musical a esa esencia del Rock glamuroso y estético que practicaban, más cercano al Hard salvaje e impactante.
Tener como guitarrista a Mick Ralphs te deja abiertas muchas puertas, y por eso su guitarra brama abrazada por la locura cuando el disco comienza, deja claras las cosas con un tema más acorde a esa mediática manera de hacer el Rock llamado "No Wheels To Ride", puro Ian Hunter escribiendo letras en el pentagrama que se te clavan como cuchillos en la piel, con su colega destrozando el acero llevándonos hasta el infinito.
Disco de presagios y firmas a pie de página, pianos llorando para hacernos temblar, una banda exquisita que se buscaba (y se hacía, ¡¡vive el cielo!!) un lugar en la memoria colectiva, la voz de un iluminado que se sabía de memoria toda la memorabilia del Rock y los temas que venían dados por eso que se llama la absoluta visión de la Música hecha con mayúsculas.
Cuando nos hacemos eco de las cosas que han hecho grande a un estilo y que además le han hecho ser por encima de décadas, muchas veces nos olvidamos de momentos como "Mad Shadows", que jamás estará en la enciclopedia de los ciento cincuenta mil millones de discos que debes escuchar o comerte antes de hacer el payaso, pero que es un soplo de aire fresco más de los que se deben dejar que acaricien la piel cuando abres la ventana para que todo fluya en tu mente y sobre todo en la piel.
Porque de nada sirve seguir las pautas si al final tus sentidos no son capaces de adivinar lo que hay escrito en el aire, dejémonos empapar por ese aura mágica que la Música de calidad nos ofrece, como este disco de un grupo que más que les pese a algunos, tiene un lugar ganado a pulso en los momentos en los cuales el Rock estalla y llena todo lo que puede abrazar.
Ian Hunter, piano, voz. Mick Ralphs guitarra y voz. Overend Watts bajo. Verden Allen órgano. Buffin batería.

SIDE ONE:  Thunderbuck ram;  No wheels to ride;  You are one of us;  Walkin with a mountain
SIDE TWO:  I can feel;  Threads of iron;  When my minds gone


De Vinilos y Otras Glorias MCMLVI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Savoy Brown (Street Corner Talking) 1971


Cambio de formación tras desbandadas varias que afectaron en cierta medida al sonido del grupo, pero con la misma esencia de Música que siempre.
La banda se convierte en quinteto con los teclados del multiusos Paul Raymond y algo más añadido a lo que era la formación original, pero el Blues eléctrico sigue fluyendo por los cuatro costados, aunque ahora el piano y el "Hammond" de vez en cuando se meten entre todo lo que suena, eso sí, rezumando clasicismo del bueno.
Nos encontramos a comienzos de década y Savoy Brown ya llevaba siete álbumes a sus espaldas, un clásico del Blues eléctrico y el R'N'B que seguía creando piezas para continuar disfrutando de esa Música que entre importada y parida en las Islas se había convertido en algo por lo que respirar.
La voz solista de Dave Walker, cuando se pone a desgarrar sonando como los bluesmen de toda la vida, realza la cadencia de los temas, alargando las frases y estrofas por encima de la Música; en ocasiones se vuelve muy académico y eso ya me para un poco más.
Mientras la base rítmica se dedica al juego de mantener en marcha a los solistas, en este caso sin ningún tipo de excesos por parte de Andy Silvester y Dave Bidwell (que ya salía en la foto del álbum con muy mala cara) la guitarra blusera de Kim Simmonds va rasgando el aire, dejando muestras de su clase y haciendo suyos esos solos que tan bien quedan cuando se hacen con calidad. Ayudado en ocasiones por los teclados, los temas de largo recorrido le vienen de vicio para gustarse y gustar, mientras que Raymond va a su aire en más de una ocasión bramando su órgano entre los pliegues del silencio.
Disco clásico de la banda, quizás con un poco menos de frescura que los tres anteriores, pero con el poso de Savoy Brown, manteniendo, eso sí, la calidad de unos músicos que sabían lo que hacían y lo ejecutaban muy bien.
Con este tipo de trabajos uno va sobre seguro. Si te pones a comparar, siempre hay algo que dejar de un lado, pero como Música y sobre todo para disfrutar de ella y saber que es algo que nunca muere, es otro de esos momentos en los que te vas y te dejas embaucar por la magia de algo eterno y que jamás morirá.

SIDE ONE: Tell Mama;  I can't get next to you;  Let It Rock;  Time does tell
SIDE TWO:  Street Corner Talking;  All I Can Do;  Wang Dang Doodle