miércoles, 31 de octubre de 2012

Evil



Nunca seguimos su estela, por eso nos condenaron. 
¡¡Disfrútalo en las Estrellas, Querido Amigo!!

martes, 30 de octubre de 2012

Somebody To Love


Dove Si Svegliano I Sensi


De Vinilos y Otras Glorias DLXXXIV

Un poco de mitología para que no todo parezca sacado de la chistera y de la imaginación, sino de esos libros que lo saben casi todo (creo)


Groundhogs (Scratching The Surface) 1968


Uno de los mitos de la Música británica, en este su primer trabajo cuando aún hacían Blues eléctrico salvaje y descarnado, y aún eran capaz de sacarse discos como este que compite con lo mejor de lo mejor que se hizo en el género en esos tiempos.
Tantos aún para hablar de una época gloriosa de este grupazo que poco después giró hacia el Hard con la misma calidad y clase, pero que aquí dan una demostración de lo que sabían a base de aprender de los que sabían más y transformarlo en pura seda pasado por sus manos, pies y sobre todo cabeza.
Blues en estado puro con el toque eléctrico tan de las Islas, realmente impresionante, cuatro músicos en estado de gracia en especial ese icono de la Música que es Tony (T.S.) McPhee, un guitarrista excepcional, genial compositor y tremendo arreglista y además en el caso que nos ocupa se marca cantar en seis de los nueve temas del disco, y dirigir la banda desde esa guitarra incendiaria que no para de abrasarte las tripas, ¡¡qué gozada, joder, qué gozada!!
La otra alma del grupo en este pedazo de vinilo por los sonidos y lo que significa es Steve Rye, compositor, vocalista pero sobre todo armónica, un instrumento al que hace hablar, que te estremece cuando sale de su garganta, realmente prodigioso, y cuando acompaña a la voz...
Ken Pustelnik en la batería marca los ritmos de la manera más clásica y brillante, con ese sentido tan particular de esta Música para llevarte a través de los sueños o la cálida pesadez del Blues cuando te cae encima.
Pete Cruikshank en el bajo marca la parte que le corresponde con continuos recorridos por ese traste que parece va a quemarse.
El disco es una verdadera maravilla, un tema tras otro te van llevando en un viaje a través de esta Música tan especial, desgranándose los temas que caen como fruta madura, bellísima la manera de hacerlos creíbles, tremenda la forma de sacudirte una patada en el trasero cuando quieren hacerte parte de lo que suena, una demostración de lo que debe ser, y en este caso es, el Blues más elegante y british.
Si te gusta esta Música, este disco te va a enamorar, es una pieza de muchísimos quilates en manos de unos músicos excepcionales que entregan pura seda, y cuando algo se hace con el alma, se siente.
¡¡¡Sueña, Disfruta, Siéntelo y Vive la Música!!! en este caso Groundhogs y su "Scratching The Surface" te lo ponen fácil.

Side One:  Rockin chair;  Early in the morning;  Waking blues;  Married men;  No more doggin'
Side Two:  Man trouble;  Come back baby;  You don't love me;  Still a fool


De Vinilos y Otras Glorias DLXXXIII

De nuevo viajando sin parar, para que no se diga que ponemos fronteras a nuestros "Paseos por esos Sueños" que nos hacen sentir de manera tan especial.


Amish (Amish) 1972


Desde Canadá, más concretamente de Ontario, desembarcan en este espacio de sonidos y lo que cada uno desee Amish, un grupo que nos deleita con este disco homónimo de buen Hard Prog. acorde a los tiempos que corrían, bebiendo y mamando de las enseñanzas de los grandes de esa década prodigiosa, una obra que se sube a la parra de la calidad.
Base de teclados preciosa, con eternos recorridos por ese harpsichord que nos rememora tiempos pasados, el "Hammond" aullando al infinito, y en medio de todo la salvaje y poderosa sección rítmica que deja entrar a sus anchas a la guitarra para arrasar por donde entrega los furibundos solos o riff, todo conjuntado en composiciones que en algunos casos se van muy arriba, como la tremenda "Black Lace Woman", ejemplo literal de estos cortes de cada miembro del grupo.
Un disco compacto, creaciones complejas que salen muy bien paradas en unas interpretaciones inmensas, con continuos cambios de registro a lo largo de las mismas, instrumentos solistas de por sí alternándose en cada una de ellas,  (lo de "Wise Man" es Prog. con mayúsculas y de las grandes) 
Músicos solventes y sin complejos, hasta se atreven con una excelente versión del "Dear Mr. Fantasy" de Traffic, pero todo el disco es un desarrollo con clase y técnica de temas creados con mucho gusto, una voz poderosa que llega donde quiere a cargo de Doug Stagg, casi rota, rasgadora, ayudado en coros por el grupo en un estilo inconfundible de notables grupos corales.
Esos teclados que marcan la pauta en muchos de los temas corren a cargo de Ron Baumtrog, culpable junto a Stagg de los temas del grupo menos el ya comentado, un músico que lleva el peso del sonido de la banda.
Joe Gutz a la guitarra, un músico de sesión contratado para la ocasión por la ausencia del original Jack Botts que se fue a la guerra, ¡¡y vaya contratación!! riff auténticamente demoledores, de esos que te cortan el aliento, y en los solos sin pasarse un pelo pero sin quedarse corto ni medio, tremendo.
Jack Byrne se encarga de la percusión, porque además de la batería el sonido que acompaña alguno de los temas es percusión en estado puro, con timbales y bongos a tope. Junto a él Mike Gingrich al bajo, grave, serio, poderoso.
Un disco tremendo, de Música de mucha calidad, un Hard Prog. que lleva muy lejos, tanto si te dejas mecer por esos teclados ensoñadores (la introducción de "The Sea" para lanzarte a navegar, el cómo es cosa de cada uno, y lo que sigue...) como si te dejas abrasar por los momentos más duros que remarcan el carácter del grupo, una gozada durante los ocho temas que van envolviéndote haciendo la obra parte de ti.
Disfrutar de la Música no es tan difícil, disfrutar de la buena Música es más rebuscado, disfrutar de piezas como esta es simplemente un hallazgo, por eso se debe seguir buscando.

SIDE 1:  Sad Girl;  Black lace woman;  Wise man;  Help me
SIDE 2:  I don't need nobody;  Dear Mr. Fantasy;  The Sea;  Down the road




De Vinilos y Otras Glorias DLXXXII

Un poco de cambio para que no falte de nada, como diría el otro, y nos adentramos en territorios casi curiosos por los instantes en los que se dieron y la manera en la que sucedió.


Flax (One) 1976


No hace mucho, a partir del final del siglo pasado y por supuesto lo que va de este, la Música en los países escandinavos tomó un impulso brutal que aún perdura, con grupos excepcionales que recogen las raíces de los gloriosos setenta.
Como se puede ver en la reseña de esta entrada, no es de ahora que los grupos de esas latitudes cogieran el toro por los cuernos y se lanzaran al vacío para hacer poderoso Hard devastador y salvaje, y el caso que nos ocupa de los noruegos Flax es un caso de lo más significativo.
Influidos por los grandes grupos de Rock Duro, Hard y un poco más adelante Killer Rock, estos cinco chicos escandinavos se marcaron un disco de poderosa Música, muy al estilo de lo que se estilaba en la época, con la maravillosa sensación de un golpe directo a los sentidos y una más que cuidada interpretación en los temas que jalonan la obra.
En formato clásico de Hard, la voz solista a cargo de Hermod Falck nos pone la piel de gallina, con su agudo lamento, casi súplica en algunos casos, rozando ese Dark que abruma y asusta. Las guitarras a cargo de John Hesla, un fino estilista que marca los puntéos sabiéndose el amo del cotarro, elegantes, limpios, con clase, marcando poderosos riff cuando la banda va a galope; también ayuda en los coros.
Arve Sakariassen al bajo y coros y Bruce C. Rasmussen en la batería forman una buena barrera para la sección rítmica que cubre los huecos de manera solvente, sin alardes ni aspavientos, pero sin fisuras y con ganas.
Lars Helsa en los coros y los teclados completa el grupo, sin el protagonismo que estos instrumentos tienen en otros grandes grupos de la época pero con el toque justo para que se sientan esos instantes en los cuales se cubre todo, como un manto donde se desarrolla la Música.
Diez temas de puro Hard, descarnado, sin tomar prisioneros, una producción cuidadísima y composiciones que se dejan escuchar sin esfuerzo, llevándote al ritmo que ellos quieren durante los 35' de Música (pelín escaso, eso sí) un buen disco de Hard, para disfrutar porque es de un buen nivel, y en la fecha que salió y lo que había por ahí ya es decir mucho, de esas piezas que de vez en cuando sabes que toca porque es el día y no buscas nada que no sea pasar un buen rato con muy buena Música.
Para saborear algo distinto sin desmerecer nada, escucha Flax y disfruta de su "One", algo directo a los sentidos.

SIDE ONE:  Demon in your heart;  The way here;  Have you seen my friend;  Hell on Earth;  Wanna rock you
SIDE TWO:  Pain in the ass;  Clever man;  Crusaders;  Leaving home;  Mirrors


lunes, 29 de octubre de 2012

El Camaleón Se Transforma De Nuevo


Es evidente que un personaje tan particular, genuino y excepcional como Peter Hammill levanta controversias en su manera de entender el mundo de la Música, pero creo que alguien que ha demostrado ser un Genio con mayúsculas durante una década tanto en su faceta como componente de la VDGG como con sus trabajos en solitario merece al menos el privilegio de la duda.
Y digo esto porque últimamente se sostiene que Hammill es un caradura que hace lo que hace para ser el pre jubilado que se va de vacaciones pagadas con hora y media de trabajo en un escenario, aunque me gustaría que todos lo músicos del orbe me dieran 90 minutos de magia y alguna que otra capacidad para soñar como hizo él en ese 7 de Octubre del 2012.

Cuando uno es un genio le caben pocas opciones, y él lo sabe. Gira en solitario o con el combo de los VDGG aumentando su leyenda porque puede hacerlo, no es en absoluto una vergüenza y en calidad y clase da más de lo que muchos harán nunca a pesar de lo que digan décadas de ventas millonarias en el curriculum de muchos que son... pues eso.
Y es que la Música de Hammill, su universo sonoro es algo que no sabe de cliché, marketing y números uno en emisoras dirigidas por esos popes de la cultura que "nos enseñan" (¡¡¡por dios que miedo me dan!!!) lo que es la Música, lo que se debe escuchar y cómo hacerlo.
La Música que este tipo hace desde hace muchos años es algo al margen de todo, y si ya no es comparable a esa década de los setenta en la cual simplemente creó un mundo de fantasía a través de los sonidos, sigue teniendo calidad suficiente como para ofrecer algo muy por encima de lo que la mayoría de los mortales hace, y eso no es ninguna broma.

El concierto se desarrolló bajo la estructura que maneja desde que gira solo, una primera entrega al piano, una segunda parte con la acústica para terminar de nuevo con el piano (lo del bis ya va según le apetece)
Con un público entregado, en esta ocasión pocos despistados que no supieran a qué iban y las ganas de escuchar ese portento de voz y ese virtuoso del piano, Hammill se marcó una exhibición de una Música tan especial como bella, porque el Prog. en estado puro que ofrece es algo para estremecerse y no bajar de donde te lleva.
En un momento de lucidez mental sus manos acariciaron durante los primeros 25 minutos las teclas de un inmenso y precioso piano de cola negro que se metía en las entrañas como un cuchillo en la mantequilla, simplemente seda, con esos toques tan violentos como sutiles, casi amando las notas que salían de sus manos, porque cada nota te hacía el amor de una manera especial. La voz acompañaba en cada instante, estremecedora a veces, suave y delicada en otras, desarrollando esas historias inmensas que parecen no tener fin, esas letras que susurran, golpean, te aman o te violentan por igual.

El Prog. es una Música para que tu mente y tu conciencia decidan, y en el caso de un iluminado como éste no puedes dejar de sentir cada segundo, cada instante, porque todo te dice algo, te transmite, te hace ser... y eres parte de todo lo que suena sin ni siquiera estar dentro de la privilegiada mente de alguien como él.
La mayor sorpresa del concierto me la llevé en la segunda parte del mismo, cuando se levantó del piano, tomó sus notas y partituras (inmensos folios que portan esas historias bellísimas sin final) y se dirigió hacia la guitarra. Un año antes las seis cuerdas habían sido la excusa para sustentar una voz que se perdía en los confines de las estrellas, pero en este caso esas mismas cuerdas abrazaron la garganta y se convirtieron en el vehículo para seguir gozando con una Música excelsa, sublime.
Treinta y cinco minutos con arpegios, riff enloquecidos, suaves caricias al acero, cambios continuos y por encima de todo de nuevo esa voz que recorría el traste como si fuese parte de la mano que se encargaba de hacer que la madera creara de la nada lo que se nos daba.
Me encantó Hammill a la guitarra, quizás no es tan extremadamente visceral ni se mete en la piel como con el piano, pero cada golpe seco que rompía el silencio era un trallazo a los sentidos maravillosamente bien concebido, junto a las palabras que nos seguían contando sueños imposibles y emociones sacadas de la mente de un genio.

De nuevo se levantó, tomó sus papeles y se encaminó hacia el precioso instrumento que le esperaba a la izquierda del escenario para acabar el concierto, y aquí llegó hasta el cenit de los 90 minutos, con una delicada interpretación en tres temas que ocuparon los treinta minutos restantes, eternas canciones que nunca sabías cuando terminarían, con el silencio siendo parte del todo, el golpe final incrustándose en tu cerebro y las manos del músico dejándose caer en señal de un espacio que daba pie a lo que uno quisiera.
Sabedor de lo que da cuando interpreta, busqué la situación para poder disfrutar de sus manos, y gocé como un niño viendo cómo se fundían con ese teclado que parecía demandar cada golpe recibido para a su vez enviar a las estrellas lo que pasaba por su cuerpo de cola negro.

El eterno larguirucho delgado y muy british terminó como comenzó, con una sonrisa, un pequeño salto hacia atrás y desapareciendo del escenario como un fantasma que nunca hubiera estado allí. Un bis a la guitarra y todo se apagó con las notas aún flotando en el aire, esa sensación de increíble bienestar que deja la Música cuando se saborea hasta la médula y el regusto de haber disfrutado de algo que se encuentra al alcance de muy pocos.

Peter Hammill no es el músico que maravilló al mundo con ese mágico suceso llamado VDGG, ni el portentoso creador que durante media década entregó obras en solitario llenas de magia, pero hoy puede dar un recital de cómo entender lo inentendible si quiere, porque está muy sobrado para esto, y aún es una mente privilegiada de la que nunca sabremos todo lo que hay, porque estos genios jamás dan todo lo que pueden, son infinitos y a eso no se llega.

La Música es emoción, sentimiento, entrañas y vísceras, divertimento y agonía, es todo y puede no ser nada, pero siendo de calidad, en manos de algunos se convierte en una experiencia que puede salir de la propia realidad, y para mí Peter Hammill es un vehículo ideal para hacer ese viaje a través de los sonidos.


Peter


Guiltless Glider


domingo, 28 de octubre de 2012

De Vinilos y Otras Glorias DLXXXI

Vamos a cerrar el círculo de estos guitarristas que me apasionan sin ser esas super stars que otros llevan colgado del cuello con un tipo de lo más atractivo.


Rick Derringer (Spring Fever) 1975


Cuando aún no debía tener muy claro cómo encauzar su carrera en cuanto a la presentación de sí mismo, o lo tenía tan claro que lo que hacía era engañar al mundo, este guitarrista de puro nervio y amante del Rock Duro se marcaba discos con el nombre de Rick Derringer o Derringer a secas, según le daba.
Este "Spring Fever" es el segundo disco con su nombre y apellido, tras un comienzo un poco titubeante que no dejó muy claras sus intenciones, pero dos años después de aquello se marcó un auténtico trabajo de Rock como la copa de un pino, rodeado de gente solvente, músicos tremendos y con un saber hacer a las seis cuerdas de lo más consecuente.
Una andanada de buen Rock'N'Roll, con un despliegue de composiciones tremendas y una manera de interpretarlas preciosa; salvo dos de los temas todos están firmados por Rick Derringer y se siente la frescura de quien quiere demostrar todo y aún no ha dicho nada.
El propio Derringer se encarga de la voz, un timbre suave, nada violento ni áspero, sin forzar las notas llega de manera solvente a lo que exige en lo creado, aunque por supuesto donde se nota su talento es con las seis cuerdas, una manera particular y muy bella de atacar esa guitarra que en sus manos suena pero que muy bien. Solos sobrados y riff contundentes para temas que se dejan llevar y se escuchan sin ningún esfuerzo. También toca la steel y el sitar en algún tema.
Acompañan al guitarra en este trabajo John Siegler en el bajo y John Siomos en la batería, dos músicos solventes que al igual que otros de este tipo de formaciones ayudan a que la estrella haga lo que le dé la gana mientras le cubren las espaldas. 
Como añadido de clase y talento el gran Edgar Winter se encarga de los teclados, piano y saxo bordándolo en casi todo, como suele ser habitual.
Quizás no sea tan desgarrador y contundente como otros discos de guitarristas "asesinos" contemporáneos a Derringer, pero es un gran trabajo de Rock, fino, elegante y sin fisuras, con una producción muy cuidada y un sonido excelente.
Temas de Rock clásico se unen a baladas, marchas continuadas y galopadas sin final durante los cuarenta minutos de Música para disfrutar.
En cuanto a la portada, mejor no hablar, porque la foto de Derringer indefinido en condición y edad es para guardarla en la memoria, sin embargo la contraportada representa mejor al gran rockero.

Side 1:  Gimme more;  Tomorrow;  Don't ever say goodbye;  Still alive and well;  Rock
Side 2:  Hang on sloopy;  Roll with me;  Walkin' the dog;  He needs some answers;  Skyscraper blues 


De Vinilos y Otras Glorias DLXXX

Nosotros a lo nuestro, y ahora con una entrada de un tipo que cuando tuvo las ganas hizo barbaridades como la que viene.


Mahogany Rush (Strange Universe) 1975


Bajo el nombre de Mahogany Rush, que a pesar del tiempo nunca ha cambiado fuese con su nombre acompañando o no, se escondía el primer proyecto de Música de un guitarrista fantástico, Frank Marino, del que ya trajimos a nuestro "Paseo Por Los Sueños" su "Child Of The Novely".
Siguiendo la misma línea del anterior, el guitarrista canadiense se marca un disco tremendo, puro Rock Duro de muchísimos quilates, en ese formato de Power Trío tan especial que demuestra el poderío de unos músicos entregados a la causa.
Frank Marino se encarga de las guitarras y la voz, y aunque no me ha gustado mucho su manera de interpretar con la garganta, en esta época acoplaba perfectamente su timbre a los temas elaborados, creados e interpretados por él de una manera más que digna, aunque donde se sale (por supuesto ¡¡vive el cielo!!) es con las seis cuerdas. Poderoso, tremendo, rockero, con un estilo que recuerda mucho a uno de sus ídolos de siempre, el gran Hendrix, desgarrador, salvaje, demoledor. 
Sus solos abrasadores te hielan la sangre en las venas (la brutal exhibición en "Land Of 1000 Nights" es sobrecogedora) sin límites, los riff te caen como una losa, y de vez en cuando deja ese Rock que aplasta para marcarse alguna delicatessen como "Moonlight Lady", delicada y emocional.
Junto a él Jimmy Ayoub en la batería y percusión y Paul Harwood en el bajo arropan al genio y le dotan de la libertad suficiente para hacer lo que le dé la gana, conformando una base rítmica a la vieja usanza, potente y tan técnica como visceral (los contraritmos de "Dancing Lady" son tremendos)
La mejor época de inspiración de Marino y se nota, sobre todo a nivel compositivo, todos los temas son suyos y de calidad, cerrando una trilogía mágica, fresco y en un estado de gracia para arrasar lo que se pusiera por delante.
Un disco completo, andanadas de buen Rock, experimentos rítmicos y melódicos, Blues de siempre y mucha caña en esa guitarra que te atraviesa las entrañas, en 42' de gusto por esa Música que nos lleva tan lejos, y si nos quedamos con la traca final, ese "Strange Universe" que es una demostración de composición, interpretación y técnica te vas pero que muy feliz.
La portada preciosa, en álbum siguiendo la línea de sus primeros discos, un dibujo alucinante y el interior las letras con el fondo del grupo.

Side 1:  Tales of the Spanish warrior;  The king who stole;  Satisfy your soul;  Land of 1000 nights;  Moonlight Lady
Side 2:  Dancing lady;  Once again;  Tryin' anyway;  Dear music;  Strange Universe



viernes, 26 de octubre de 2012

De Vinilos y Otras Glorias DLXXIX

Lo dicho, seguimos con esas guitarras que en manos de quien sabe usarlas se convierten en instrumentos de placer sensorial, y por supuesto hablamos de quien lo hace posible.


Robin Trower (Twice Removed From Yesterday) 1973


El primer disco en solitario de Robin Trower, el excepcional y virtuoso guitarrista inglés, es una auténtica barbaridad en clave de Rock que merece estar por derecho propio entre las grandes sensaciones que se te meten en las entrañas y no salen jamás.
Tras su glorioso paso por Procol Harum, donde su figura ya se hizo grande, decidió la aventura en solitario para agrandar su leyenda, y esta presentación llamada "Twice Removed From Yesterday" fue un comienzo grandioso.
Un disco impecable desde su concepción, puro Rock pesado en formato de Power Trío que te hiela la sangre en las venas, con la guitarra de Trower pesada y contundente, marcando cada riff de una manera que parece te golpea el culo en cada nota, como si rasgara el aire, y una más que poderosa base rítmica que no desmerece del genio y te va marcando el paso para que sepas a qué atenerte.
Robin Trower no deja nada al azar, la composición de los temas magnífica, quizás el disco que más obras de altura y joyas en estado puro reúne de toda su discografía, en un momento dulce como intérprete se lanza al vacío cubiertas las espaldas por dos animales que se marcan furibundos solos de cada instrumento para que él pueda hacer y deshacer a su antojo, porque todos los solos van sobre esa sección que no deja ni un momento de trabajar los temas, con la batería en furiosos repliques y ritmos duros y el bajo grave, pesado, como mandan los cánones de esta Música que te abruma en cada nota.
James Dewar se deja la piel con las cuatro cuerdas pero además pone su garganta al servicio de los temas, una voz desgarrada que se acopla perfectamente a esta Música dura y sin concesiones, toda una elección. 
Esa batería de la que hemos hablado y que te atraviesa el estómago corre a cargo de Reg Isidore, un pegador para temblar.
Nueve temazos de puro Rock, genuino, sin concesiones, temas elaborados y tremendamente bien interpretados, algunas de esas joyas que nunca se olvidan y que son parte de la historia del Rock, como las dos que abren el disco, esa barbaridad llamada "I Can't Wait Much Longer" un lamento maravilloso y "Daydream", andanadas de Rock Duro, preciosa la balada hard "Hannah" o esa versión descarnada y salvaje del "Rock Me Baby". "Sinner's Song" te envía al infierno de una patada, y la escucha del disco al infinito para disfrutar en la gloria.
Para uno que ama el Rock, esos guitarras malditos que nunca han sido todo lo que debieran y que han marcado muchas horas de sentimientos en la piel, este discazo es una manera de homenajear a un músico tremendo, genial y sublime, y el resto... para cada uno.

A:  I Can't Wait Much Longer;  Daydream;  Hannah;  Man Of The World
B:  I Can't Stand It;  Rock Me Baby;  Twice Removed From Yesterday;  Sinner' Song;  Ballerina

De Vinilos y Otras Glorias DLXXVIII

Vamos a hacer una de guitarras, esta, la otra y un poco la de más allá, esos tipos que con las seis cuerdas llegan lejos, pero que muy lejos, a ver qué sale...


Jeff Beck (Truth) 1968


Primer disco en solitario de este monstruo de las seis cuerdas llamado Jeff Beck, al que nunca le ha llegado todo lo que debiera la fama que se merece (esta es una opinión del que suscribe, pero es que me parece un guitarrista sublime y superior a otros muchos más considerados) aunque entre los músicos, que es al final de lo que se trata, goza de una reputación increíble e intachable.
Virtuoso de la guitarra, excepcional intérprete de temas suyos, en lo que quizás me gustaría verle más a menudo, componiendo, como de temas ajenos, a los que dota de ese singular toque de distinción que le hacen ser él, con ese talento innato para abrumar cuando toca, una auténtica barbaridad.
Para esta primera obra en solitario se lanzó al infinito sobre seguro, rodeándose de amigos íntimos, genios como él que le ayudaron a componer la que quizás sea (con el atrevimiento que requiere lo que voy a decir) su mejor obra, un disco de Rock poderoso, increíblemente bello y compacto, con un puñado de temas elaborados e interpretados de manera magistral por todos ellos.
Junto a Jeff Beck, que se luce con las guitarras en solos demoledores y riff demoníacos, exhibiendo una técnica pocas veces vista y deleitando con todo tipo de efectos que llevan un poco más allá los temas, nos encontramos con iconos de la Música que en esa época se encontraban en la misma situación que él, comenzando en esto de los sonidos y buscando...
Rod Stewart da otro sello personalísimo, el de la voz, algo salvaje, brutal, tremendo, un cantante único con esa guitarra de fondo abrasando en las notas que salen de su garganta, maravilloso.
Ron Wood antes de ser un stoniano más y llegar al Olimpo se nos presenta como bajista de esta banda de ensueño, cumpliendo más que bien porque va muy sobrado, y a la altura de todo lo que se menea en una sección rítmica que de la mano de Mick Walker en la batería proporciona al gran Beck las bases para hacer lo que le dé la gana.
Para completar la salvajada participan en temas varios John Paul Jones con el "Hammond" y Nicky Hopkins al piano, ¡¡casi nada!! y es que este tipo tiene muchos amigos y muy pero que muy buenos.
Diez temas que son una manera de lucimiento para todos, Beck se sale, pero los arreglos hacen que todo suene de una manera brillante, como esa versión tan personal de "Ol' Man River" donde Rod se desmelena y la percusión suena como de otro planeta, o la versión de "Morning Dew", descarnada, salvaje, demoledora. Incluso hay espacio para un tema de sus años anteriores en Yardbirds, la preciosa "Shapes Of Things", y para un clásico intemporal donde demuestra su talento "Greensleeves" algo sublime. Los temas compuestos por Beck y Stewart aparecen bajo el seudónimo de Jeffrey Rod, brutales como ese incendiario "Rock My plimsoul" o la tremenda "Blues De Luxe", un Blues que ya quisieran para sí muchos.
Rock, Blues, Soul... todo en uno porque es muy bueno, es un prodigio y estaba de dulce, de modo que sólo se puede decir que se trata de un disco para escuchar, disfrutar y descubrir a uno de los más grandes maestros de la guitarra del Rock de la segunda mitad del siglo XX y parte del XXI, y eso es casi todo. 40' de Música, ni más ni menos, calidad, cantidad y magia saliendo de las manos de un genio, para gozarla y después...

Side I:  Shapes of things;  Let me love you;  Morning dew;  You shook me;  Ol' Man River
Side II:  Greensleeves;  Rock my plimsoul;  Beck's bolero;  Blues de luxe;  I ain't superstitious


Sweet Dreams



No dejemos que rompan Nuestros Sueños

I Can't Wait Much Longer



A Todos los que creen que Aún Es Posible

All Along The Watchtower



A "Jane", porque aún existen las Utopías. 

De Vinilos y Otras Glorias DLXXVII

Para no perder el hilo de la gloria, un poco de movimiento en nuestras visitas, aunque sea para los de rigor, las de rigor y esos rigores que nunca son y siempre parecen.


Fairfield Parlour (From Home To Home) 1970


Tras haber llamado la atención de manera poderosa con dos discos excepcionales de Pop Psycho bajo el nombre de Kaleidoscope (que vendrán a nuestro "Paseo..." porque se lo merecen) los cuatro miembros de dicho grupo cambian el nombre a Fairfield Parlour y se marcan un impresionante álbum de Prog. bajo esa influencia Pop que tenía su Música pero con un salto añadido en la complejidad de sus composiciones.
"From Home To Home" es un disco que gira en torno a la propuesta anterior con un cambio estilístico que sin sentirse demasiado llega hasta otras cotas sin forzarse, creando una obra intimista, un Folk barroco con cierta parte lisérgica y apuntes más que notables del sentido Prog.
Voces melodiosas que abrazan los sentidos, composiciones con clavicémbalo, mellotrón, arreglos orquestales que cubren los temas sobre todo con las cuerdas, que van mezclando todo un elenco de temas apabullantes y que varían sin pausa.
Arias sinfónicas en temas como "Soldier In the Flesh", Pop sesentero que deja su sello indeleble en preciosidades "The Glorious House Of Arthur", "In My Box", memorabilia de recuerdos californianos, o lo que es igual... en "I Will Always Feel The Same".
Peter Daltrey en la voz solista y el teclado, un músico excepcional, responsable de todos los temas del álbum, fantasía compositiva y textos evocadores y mediáticos, con esa voz maravillosa e impecable que dirige como le da la gana, a veces dolorosa, melódica, con tonos oscuros como en la preciosa "Aries" que es una entrada de disco maravillosa, poética y lírica cuando entona "Emily, una preciosidad que absorbe.
Eddy Pumer en las guitarras y voces, sugerente en los coros que acompañan la voz de Daltrey y excepcional sobre todo con las acústicas que parecen acariciarte.
Steve Clark en el bajo y la flauta, en un disco donde los arreglos orquestales influyen en el sonido sus solos con ese instrumento delicado y sublime se notan y mucho, realmente precioso.
Dave Bridgman cierra el cuarteto a la batería y con las voces incrementando en los coros esas maravillosas sensaciones que llegan a través de las gargantas.
Un disco precioso, que se deja escuchar con una facilidad insultante, una pieza para dejarse llevar y apreciar en lo que vale la forma de hacer Música bella y sin alardes pero tan majestuosa como especial.
La portada, tan evocadora como preciosa, en álbum un fotografía encantadora que es un todo. El interior para perderse en los sueños.

Side A:  Aries;  In my box;  By your bedside;  Soldier In the Flesh;  I Will Always Feel The Same; Free
Side B:  Emily;  Chalk on the wall;  The glorious house of Arthur;  Monkey;  Sunnyside circus;  The drummer boy of Shiloh



jueves, 25 de octubre de 2012

De Vinilos y Otras Glorias DLXXVI

Cuando los mitos vuelven, mejor pillarlos, y en lo que a mí respecta, siempre tengo un hueco para escuchar a los que me hicieron creer que la vida podía ser de otra manera.


The Allman Brothers Band (A&R Studios: New York, 26th August 1971) 1971


Cuando todo era de color de rosa, y la ABB estaba considerada uno de los más grandes sucesos que estaban ocurriendo en la Música no sólo sureña sino universal, ocurrió la tragedia, pero hasta ese momento disfrutar de lo que hacían, especialmente subidos a un escenario era tan especial como único.
Siempre he defendido la búsqueda de material genial de esos grupos y solistas que nos han dado el cielo con sus interpretaciones, no ese marketing de mierda que vende por vender, sino lo auténtico, lo que realmente merece la pena, y creo que en este caso nos encontramos ante uno de esos momentos en los cuales algún iluminado ha decidido sacar a la luz de manera oficial un ejemplo de la magia y la clase de este grupo que fue y marcó parte de la historia de la Música americana y por ende del universo.
El doble en directo que tenemos entre manos es un documento de la vida en directo de estos seis músicos geniales que se saltaron todo lo que tenían que saltarse para ser ellos, hacer su Música, la que habían mamado a través de sus enseñanzas y desplegar en vivo lo que llevaban en el alma.
Sonido impecable, una producción con luces y sombras, especialmente esa mierda de cortar en la cara C el "You Don't Love Me" y dejarlo en pedazos con la D, momentos más brillantes como el dejar que Gregg hable y comente los temas y en definitiva una manera de homenajear a un grupo en un estado de gracia alucinante, esos instantes en los que sabes que está pasando algo que será histórico, o como es el caso 41 años después disfrutar de algo que sabes es parte de la historia.
La banda original a galope, sin límites, echando el resto donde sabían, en directo, improvisaciones eternas, virtuosismo elevado a la categoría de arte, una sublime manera de entender la Música que ha traspasado todas las fronteras porque es una Música infinita, eterna, y que nadie ha vuelto a hacer así.
Duane Allman guitarras, slide guitars
Dickey Betts guitarras, slide guitars, voz
Gregg Allman teclados, voz
Berry Oakley bajo, voz
Butch Trucks batería, percusión
Jaimoe batería, percusión
El disco es una demostración de sus shows en directo, los temas que amaban y que desarrollaban como nadie sin repetir nunca en la duración de los mismos y algunos de sus clásicos de toda la vida revisitados por estos seis bestias que han sido y son leyenda de la Música.
Escucharlos es un placer, y como el disco suena de escándalo, disfrutarlos de traca, de modo que no se debe decir más al respecto, son The Allman Brothers Band llegándote al alma, atravesándote las defensas y dando una exhibición (otra más ¡¡¡rediéz!!!) de lo que se podía hacer con talento y magia.

SIDE A:  Statesboro blues;  Trouble no more;  Don't keep me wonderin';  Done somebody wrong
SIDE B:  One way out;  In memory of Elizabeth Reed
SIDE C:  Stormy monday;  You don't love me
SIDE D:  Sou serenade;  You don't love me;  Soul serenade (in memory of King Curtis);  Hot 'Lanta


domingo, 21 de octubre de 2012

De Vinilos y Otras Glorias DLXXV

Una de esas cosas que uno va encontrando y que con el tiempo cada vez gustan más, y eso, cuando se van quemando etapas, apasiona que no veas.


Jackal (Awake) 1973


No sé si me estoy volviendo demasiado viejo o simplemente estoy viejo ya desde hace tiempo, pero lo cierto es que ahora sé o pretendo saber disfrutar de cosas que antes eran impensables y que en estos momentos me llevan hasta las estrellas, por eso cuando me encuentros con piezas como este "Awake" me relamo de gusto sabiendo que mis sentidos van a estremecerse.
Entre el Rock, el Hard y la dureza más exquisita se mueve esta obra de los canadienses Jackal, un álbum que nació en el año 73 y que tiene todos los ingredientes para ser una de esas piezas que te hacen pasar momentos memorables acariciando el vinilo y dejándolo hacer cuando la aguja lo besa y recorre. La única obra de uno de tantos grupos olvidados, que pasaron y dejaron el sello indeleble de su clase pero sin ir más allá, y como siempre la pregunta sin respuesta, aunque ya no me lo pregunto tanto, simplemente disfruto de lo que se da cuando puede uno acceder a ello, aunque como en tantas ocasiones sean obras únicas.
Un disco poderoso, solvente, con sonidos que se pierden en los sentidos, muchísimo teclado que te envuelve amén de atravesarte las entrañas con ese "Hammond" que todo lo cubre, una voz que sin ser nada del otro mundo pone empeño en lo que hace, esas guitarras entrando y saliendo y por supuesto ¡¡cómo no!! la sección rítmica de rigor que no deja nada al azar.
Cambios constantes en cabalgadas eternas, una manera de entender los sonidos simple por lo descarado de la propuesta, discos como este son los que siempre merecen la pena escuchar, cuando te sientes con ganas de escuchar Música y apetece volver a recordar demasiadas cosas.
En sus más de cuarenta minutos tenemos de todo, una furiosa sucesión de temas tremendos que nos elevan hasta el infinito, composiciones exquisitas para soñar, con ese toque que recuerda a muchos grandes, cambios continuos en los temas que cortan la respiración, idas y venidas constantes y toda la esencia del Hard en cada una de sus canciones.
La entrada del disco con ese temazo llamado "At The Station" te va poniendo en guardia, algún que otro desliz melódico como "Sunny Side Of The Day" y temazos intemporales que te agrietan el alma, porque esa oda a la desesperación en manos de una guitarra que te abrasa llamada "A New Day Has Arisen" es una maravilla en clave de Hard sublime, sus más de 8' no dejan títere con cabeza. Claro que la brutal cabalgada con órgano y riff pesado llamada "Awake" de más de 7' no puede olvidarse, y el solo de guitarra te hiela la sangre en las venas.
Sinceramente, me apasionan obras como "Awake", sin importarme el por qué posterior, me parece maravilloso poder disfrutar de momentos de inspiración de gente que creían en lo que hacían, ¡¡y de qué manera!!
Si buscas libros por lo que dicen y no mirando la cubierta, escucha este disco y después... como siempre.

Side One:  At the station;  For you;  Sunny side of the day;  A new day has Arisen
Side Two:  How time has flown;  Lost in the world;  In the heavens;  Awake

De Culo


Me resulta curioso y bastante agradable observar la condición humana. No por nada, cada vez tengo menos que observar, será que la pautas se repiten y ya no me queda casi nada que ver de lo que me interesa (en cuanto a lo que no tiene interés es un pozo sin fondo lo que se puede sacar de ahí ¡¡rediéz!!) por eso cada vez me fijo más en otras pequeñas cosas que pululan a mi alrededor y que me sugieren un montón.

Los perros abandonados son para fijarse, ¡mira que tienen valor los tíos! (perdón, los perros, tenía la imagen de uno que conozco y se me ha ido el pensamiento) y cada vez hay más, y con mejor pinta, debe ser que entre ellos se ayudan, como si hubiesen hecho una asociación de "Perros Abandonados, S.L." con su página web y todo, esa que dice perrosabandonados@sinamos.guau, y claro lo importante de asociarse es que llega un momento en el cual entablas relaciones perrunas y te olvidas del abandono, los dueños sarnosos y la sarna de las dueñas. ¡¡Vamos, que todo comienza a funcionar!! te relacionas con gente (perdón, con perros, hoy estoy que lo tiro) haces vida social, copita aquí, meada en una esquina por allá, hueso a roer en casa de... y así uno más rollizo, mejor pinta y a seguir abandonado. Para pensárselo, oiga, lo que ocurre es que aún eso de ir a cuatro patas lo tengo que perfeccionar, pero a no mucho tardar y con todo lo que nos están dando por ahí será una posición ventajosa para evitar estrecheces... ¡¡todo se andará!!

Me fijo también mucho (soy fijón de natural) en esas vaquitas que pululan tranquilas por el campo, pastando a sus anchas y sin nada ni nadie que las moleste. Estas no están abandonadas (afortunadamente, porque la algarabía que iban a montar en mitad de una avenida repleta de esos seres extraños llamados personas o entrando en las tiendas no aptas para ellas iba a ser de traca) pero se lo toman de otra manera. Pastan, comen, te miran fijamente como si fueran personas que se fijan mucho, o sea fijones, pasan de ti tres pueblos, siguen pastando, de vez en cuando se lo gozan cuando les tocan las tetas, esas ubres que llevan al aire sin pudor ni vergüenza y que ni siquiera ciertas religiones les obligan a tapar, dan leche, se cachondean de los que la tienen que beber y a seguir viviendo.
No está mal pensado, aunque sigue siendo un problema lo de las cuatro patas, por lo demás, a uno ya lo ordeñan cada día otros como uno que deciden la leche que tienen que sacarte a base de hostias o impuestos, o llamándote gilipollas, y lo de los cuernos... pues eso, que cada uno los lleva como puede, pero al final si consigues pastar, mirar fijamente, darte un paseíto por el campo y volver a gozarla pues no suena tan mal.

No paro, chico, con esto del fijarme... también lo hago con los caballos. ¡Qué personas más nobles! (perdón de nuevo, que hoy voy de c... abeza, animales, animales, animales) siempre dispuestos a que se los monten, los monten o te montes, en eso muy parecidos a ese ser que domina la creación, con su cola al viento y su porte erguido que casi asusta, también parecido, y una sonrisa natural que le da esa boquita de piñón con los dientes bien cuidados. Como lo de las cuatro patas lo estamos solucionando, ya no lo planteo como problema, todo se andará, o se meterá que para el caso es lo mismo, lo que ocurre es que eso de correr a toda hostia llegado el caso como que lo veo difícil, no sé, quizás se podría hacer otra asociación de los equinos ex-humanos que con un trote cochinero pudiera servir, algo así como trotecochinero@exhumanos.hii que diera un empaque serio a la cosa y evite que se note mucho a los reciclados o los equinos de pedigrí, esos que nacen con su enorme falo, cresta suelta sin peluquería y galope tendido cuando llega la ocasión. 

Se me pone difícil dejar mi condición, y eso que lo de la involución es un hecho, cada vez observo más involucionados y lo que queda por venir, pero es lo que tiene nacer de una manera, que te dejan elegir poco una vez te has hecho a ello.
En fin, ya veremos cómo me lo veo, sólo espero que la Música la pueda seguir escuchando, a cuatro patas, con las ubres llenas, la meada en la esquina o el cochino trote que me toque vivir.

All Along The Watchtower


sábado, 20 de octubre de 2012

Olivier Éxtasis


De Vinilos y Otras Glorias DLXXIV

Seguimos ¡¡cómo no!! desfaciendo entuertos, y tenemos el honor de traer a "Paseando Por Los Sueños" uno de esos grupos que no pueden faltar en ningún lugar donde los espíritus sensibles habitan, por lo tanto, niñas y no tan niñas, niños y mayores, nos complace presentar a...


Family (Family Entertainment) 1969


Una de las formaciones clave en el desarrollo de la Música inglesa que se creó a caballo entre las décadas de los 60 y 70, ellos fueron prácticamente los definidores del paso de la psicodelia al Prog.
Inspiración de cierto Folk Rock ácido, rica en influencias diversas, de ahí la calidad de sus composiciones, el saber aunar todo en un sentido estilístico único y maravillosamente emocional y emotivo.
El disco que traemos es el segundo de su maravillosa y genial discografía de unos primeros años simplemente magistrales, y en opinión de muchos, a los que me adhiero no por nada, sino por gusto personal, la obra maestra y cumbre del grupo, aunque en estos niveles realmente parece un atrevimiento decirlo así.
Aunque sea por gusto y esos detalles que hacen que cada uno elija entre lo sublime lo que considera parte de su alma, este "Family Entertainment" es simplemente una joya, una barbaridad de creatividad que marca una época gloriosa dentro del grupo y del período Progresivo, uno de esos discos indispensables e insustituibles para entender el desarrollo de toda una época, y eso no está al alcance de cualquiera.
Lejos de separarse de sus principios, en lo que a recoger influencias se refiere, en esta obra van un poco más allá, combinando sin esfuerzo aparente un equilibrio casi perfecto, mágico entre Rock, Folk, Jazz y por supuesto Progresivo, abandonando un poco la psycodelia de su primer trabajo pero conservando ese toque del grupo majestuoso en cuanto al sonido, un Folk Rock fantástico, elaborado con una precisión y delicadeza exquisitas, con una increíble sugestión dada por las composiciones, excelsas, maravillosas, únicas.
La única y sugerente voz de Roger Chapman, una de las más características de la Música inglesa, potente, con un registro que raya lo sublime, dota de ese toque singular los temas que se te meten por todos los poros de la piel.
El tono progresivo del violín de Ric Grech que envuelve en atmósferas exquisitas, junto al bajo y los coros increíbles unido al saxo de Jim King dotan de ese sonido que traspasa las notas de los propios temas.
La sugerente manera de tocar la guitarra de John Whitney, exótica, precisa, especialmente sensible en las acústicas, potente con las eléctricas, junto al piano y teclados van completando ese viaje en el cual te encuentras inmerso y que te eleva hasta las estrellas la sección rítmica dirigida por la batería de Rob Townsend, algo portentoso.
"The Weavwe's Answer" una de las piezas emblemáticas del grupo, bellísima composición donde todo tiene sentido, incluido ese final casi de sueño. "Face In The Cloud" es uno de los más memorables temas de Acid Folk de la historia, pero por si acaso quedaban dudas de la capacidad interpretativa del grupo, "Second Generation Woman" es un temazo de Rock clásico para que no se diga, y así hasta completar doce exquisiteces que forman un disco simplemente único, memorable, una pieza de museo de dimensiones realmente infinitas.
Cuando quiere sentir que todo es según uno cree, recrea y hace vivir, escuchar discos como este ayuda a pensar que todavía es posible ese espacio en el cual uno es distinto porque puede aún pensar, y a partir de aquí... uno mismo.

Side 1:  The weaver's answer;  Observations from a hill;  Hung up down;  Summer '67;  How-Hi-The-Li
Side 2:  Second Generation Woman;  From past archives;  Dim;  Processions;  Face in the cloud;  Emotions



De Vinilos y Otras Glorias DLXXIII

Seguimos por estos lares, "Paseando Por Los Sueños" dentro del Prog., magia en estado puro y capacidad creativa para reventar más de una conciencia, con un grupo que es...


Atomic Rooster (In Hearing Of...) 1971


Cuando Vincent Crane creó el grupo allá por el año 69, tras una experiencia volcánica con "Crazy World Of Arthur Brown" concibió el mismo como un trío sin guitarra, a mayor gloria de su "Hammond" y para preservar la Música que quería hacer y que por supuesto seguía una corriente de otros grandes de la época que sin las seis cuerdas intentaban un sonido especial.
Tras dos álbumes tremendos, el segundo de ellos ya presentado por aquí, llega esta maravilla llamada "In Hearing Of..." donde se asientan como lo que fueron, una de las piezas angulares del Dark progresivo inglés del período, que fue uno de los inspiradores de la corriente Hard que en breve arrasaría en las Islas y por ende en el mundo.
El disco se convierte en una obra más melódica e intimista gracias a la incorporación como vocalista de Pete French, una excelente voz que confiere ese carácter un poco más suave a la Música del grupo pero que al mismo tiempo le hace ganar críticas por ese momento más delicado que según los detractores se aparta de esa oscuridad y manera de sentir la Música un poco más allá de lo menos banal.
La base de todo el concepto sigue siendo el "Hammond" de Crane, en torno al cual gira la Música y la obra en conjunto, un sonido envolvente, con toques dramáticos en ocasiones, ayudado siempre por ese espectacular y tan especial sonido que emana del instrumento, al cual se acopla la voz de French de manera anárquica, como si quisiera huir en ocasiones de las pautas que le marca el propio órgano.
La guitarra de John Cann es el complemento perfecto, aunque se siente que las composiciones son de Crane y las seis cuerdas no tienen esa preponderancia que en la mayoría de la Música ocupa.
No ocurre lo mismo con Paul Hammond, cuya batería sirve de manera impecable para marcar los ritmos y ayudan sin pausa a que los temas se mantengan de una manera consistente, sin fisuras.
Un disco cuyos ocho temas se van desarrollando en el camino de la dureza del diamante a veces difuminados por melodías emanadas de la garganta, en ocasiones retomando esos pasajes que te hacen viajar a extraños momentos de ingravidez, no en vano el siguiente paso, que a mi entender en este disco se da en alguna que otra ocasión, es el Hard con lo que ello supone, porque para el Progresivo fue otra dimensión ¡¡y de qué manera!!
La portada, una delicia, en álbum con una abuelita y su sonotone del cual, en el interior y contraportada se averigua que huye despavorida al encontrarse con los miembros del grupo. 
Un disco completo, compacto de buena Música, un tratado de sonidos lejanos para disfrutar, el dónde ya es cosa de cada uno.

SIDE ONE:  Breakthrough;  Break the ice;  Decision / Indecision;  A spoonful of Bromide Helps the pulse rate go down
SIDE TWO:  Black snake;  Head in the sky;  The rock;  The price



De Vinilos y Otras Glorias DLXXII

Vamos a darnos un pequeño gustazo a través del Prog. con alguna entrada que otra, y para el que no crea en ciertas cosas demostrar, a través de la Música, que era de todo menos un coto cerrado para gente... "rara".


Arzachel (Arzachel) 1969


En el período de transición entre la psicodelia y lo que comenzó a ser el germen del Prog. surgieron grupos, músicos, solistas... que creyeron en esa evolución que fue llevando desde un lugar a otro, a veces sin ni tan siquiera desprenderse de lo que traían o habían mamado, porque realmente no hacía falta, otras veces dando ese salto al vacío que comenzó a ser el comienzo de lo más apabullante creado mentalmente en la historia de la Música Pop-Rock, y en eso andamos cuando nos encontramos con este disco que viene a visitarnos en nuestro "Paseo Por Los Sueños".
Arzachel es una formación legendaria en ese período entre dos aguas, que además tenía una curiosa historia tras de sí. El grupo se llamaba Uriel, se deshizo en el año 67 y dejaron un documento denominado "El espíritu del Middle Earth" que fue firmado por los cuatro miembros del grupo.
Como quiera que los cuatro ya estaban bajo contrato en otros proyectos, el legado quedó en esas, y  bajo seudónimos varios se llevó a cabo la grabación de esta obra, "Arzachel" y todas las notas biográficas referente a los cuatro y al propio disco son inventadas, tal que de esta manera:
Steve Hillage, el grandioso guitarrista mito del Prog. es en realidad para la obra Simeon Sasparella, encargándose también de las voces. Exhibición a las seis cuerdas y oscuro deseo en la garganta en las piezas vocales que ataca de manera simplemente salvaje.
Dave Stewart, uno de los más reputados teclistas de la era Prog. es Sam Lee-Uff, impresionante con los ambientes y ese órgano que parece te come cuando da la réplica en todos los momentos a la guitarra solista.
Mont Campbell, bajista y voz es Njerogi Gategaka ¡¡toma ya!! un músico que te mete las cuatro cuerdas por las tripas hasta que sientes ese tono grave golpeándote las entrañas.
Clive Brooks se transforma en Basil Dowling, un batería tremendo que arrasa por donde pasa, a veces llevándose por delante lo que encuentra a su paso que no es poco.
Un disco con una idea conceptual exquisita, "Space Rock" y Prog. psicodélico para los dos instrumentos mágicos, guitarra y teclados en manos de dos geniales artistas, efectos electrónicos en la onda de los primeros mitos ingleses, toques de psicodelia canterburiana en un temazo que condensa toda la idea del grupo, "Garden Of Earthly Delights", impresionante la pieza tan extravagante como hipnótica llamada "Azathoth", "acid prog" extremo; la cara B deja un sello indeleble con las dos suites que arrasan los sentidos, los 10'31'' de "Clean Innocent Fun", a golpe de órgano y guitarra furiosa siguiendo una voz distorsisonada que te lleva por esos lugares donde tu mente está... como quiere y el brutal tema "Metempsychosis" que en sus 16'51'' nos deja una enorme improvisación experimental mágica.
"Leg" se convierte en un giro dentro de la obra, casi un blues en clave clásica y "Queen St. Gang" otra exhibición del teclado para envolver los sueños.
Un disco especial, precioso, bello y sugerente, donde nada queda al azar y los sentidos buscan más allá de la propia Música, algo difícil y muy valioso, al menos para el que suscribe.





Bernie & Micky


Blue Jeans Blue




A Mi Amossssssssssssss

Elliott Murphy... De Nuevo


He llegado hace poco al mundo de los conciertos en vivo, demasiadas trabas a lo largo de mi vida para poder asistir en directo a lo que me proponían mis ídolos de siempre, pero ahora, cuando las sensaciones de los sonidos me llegan de otra manera y conozco a través de sus trabajos a estos maravillosos músicos que deleitan con clase y calidad, me estoy encontrando con la posibilidad de ver su obra, y salvo las circunstancias de siempre, la falta de educación musical y de la otra en un país por desgracia de demasiados cabestros, disfruto como un niño metido en mi mundo y saboreando su arte.

Con Elliott Murphy siempre juego sobre seguro, me da igual que toque eléctrico (desde hace más de una década en contadas ocasiones) acústico, solo o acompañado, siempre me da ese momento del Rock'N'Roll más puro, sin alardes ni aspavientos, sin parafernalia ni otra cosa que no sea Música, su Música y su saber hacer como artista excelso.
En esta ocasión me tocaba verle con Olivier Durand, ese escudero que me fascina y que ha encontrado su sitio junto al genio al igual que el genio ha encontrado un guitarrista que entiende su Música como nadie, y además con The Normandy All Stars, que no son otros que Alan Fatras en la batería y voz y Laurent Pardo con el bajo y voz.
Tenía ganas porque en los discos en vivo con ellos había un salto en la Música y en la forma de entender el show que me gusta mucho, y allá que me fui, a la sala Cervantes en Pucela para encontrarme de nuevo con uno de mis artistas favoritos, un músico excepcional.

Evidentemente que sea una sala pequeña ayuda, que no te molesten casi nada ayuda y que por arte de magia me encontrara en la segunda fila ayuda, porque aunque no me guste estar tan cerca para no verme cohibido por lo que el músico demanda, en el caso de Murphy le siento tan cercano que me importa mucho menos.
Me sorprendió el carácter eléctrico del bajo y la batería, aunque se conjugó de manera excepcional con esas dos acústicas que suenan como los ángeles, dos maestros que saben qué hacer en cada momento y que después de trece años de carretera juntos conocen cada instante en el cual el otro se encuentra, y eso es un lujo, porque transmiten la idea de una cabeza y cuatro manos, simplemente mágico.
El concierto se desarrolló como Elliott Murphy quiso, enganchó desde el primer instante a la audiencia (Pucela fue de los primeros lugares donde tocó en España hacía casi treinta años y la gente lo sabe) incluido hijos de algunos de los seguidores fieles de toda la vida que vibraron con él, y esa imagen es algo que envidio de otros países y que por aquí se da poco, lástima, y nos regaló un concierto de puro Rock'N'Roll a la vieja usanza, porque Murphy es un rockero de siempre, su Música es imperecedera, y el Rock'N'Roll jamás morirá.

Su garganta perfecta, este neoyorquino del metro canta como quiere y le da la gana, emociona con ese timbre tan exquisito y esa manera de contar historias de la calle y de las personas que viven en ella a base de frases enormes, ritmos sostenidos y la modulación de su garganta cuando necesita transmitir según qué estados de ánimo.
De su voz salieron cuentos sobre perdedores, villanos, héroes anónimos, mujeres y hombres que se aman, el amor perdido, la búsqueda de la felicidad...en un despliegue de dos horas, bises incluidos para que te empapes a gusto con su Música.
La guitarra la maneja con una suficiencia que le dan los años pateándose el mundo, aunque ahora se dedica más a riff y menos solos (exceptuando SU tema) porque tiene un tío que toca como quiere esas cuerdas de acero que entre sus dedos se deslizan hasta la gloria.
También nos regaló varios pedazos de armónica callejera para que los pelos se te pusieran de aquella manera, en la inevitable (afortunadamente) "You Never Know What You're In For", simplemente descomunal, y en SU tema, donde se marcó un solo brutal "Diamonds By The Yard".

Olivier Durand debió nacer con una acústica bajo el brazo, porque lo de este tío no es normal. Sigue a Murphy como su sombra, y deleita con un solo tras otro que nunca te esperas. Su capacidad de improvisación es infinita, y te arrastra hasta donde quiere, es maravillosamente emocional, un guitarrista excelso y genial. Un lujo verle.
The Normandy All Stars, o lo que es lo mismo, Pardo y Fatras, parecen sacados de cómics. Músicos solventes, con los años de carretera a cuestas, sobrios, excepcionales, precisos y técnicos... una sección rítmica como la copa de un pino tanto si están eléctricos como cuando se deciden a tocar en acústico. Tenía muchas ganas de verles y me encantaron, me emocionan los músicos que hacen que todo encaje casi sin parecer que están, y estos dos están muy presentes, porque dan ese toque de rockero al concierto que va un poco más allá.

El concierto se convirtió en una selección de temas más rítmicos que de costumbre por lo ya comentado, de hecho enganchó varios temas rockeros que fueron cabalgadas con los que la gente se volvió loca, "Rock'N'Roll Star", "Murphy Land"... la base les permitía improvisar y elegir cómo y de qué manera, cayeron los clásicos inevitables (aunque eché en falta más de los de toda la vida) y a la hora y veinticinco minutos comenzó la entrada con la armónica de "Diamonds By The Yard" anunciando el final del set. 
Este tema es especial, sublime, seda... y Elliott lo sabe. Le permitió lucirse en un solo de armónica, un solo de guitarra como los que hacía en los viejos tiempos a dos metros de mi cara, y presentó uno a uno a los músicos que le acompañaron que nos entregaron clase y Música a modo de solos descomunales (para enmarcar el de Fatras) por técnica, improvisación, alma.

La vuelta tras el set list habitual arrasó los sentidos, un tema brutal de Bowie, su "Heroes" dedicado a la audiencia, con un poder y una exhibición de los cuatro enorme (la entrada que hizo Pardo con el bajo para morirse) y a partir de aquí la magia se apoderó de la sala cuando este viejo rockero de NYC hizo desenchufar sus instrumentos y pegados al público nos hizo cantar con él dos himnos inmensos, ese grito a la libertad que es "Rocking In The Free World" de Young y su "Green River", íntima, suave, delicada.
Se despidió y nos dejó con las ganas de otras dos horas, porque cuando te sientes allá arriba, en la tierra de los sueños, no quieres bajar nunca a la tierra, como me pasa cuando la Música atrapa mi alma y me hace ser...