domingo, 19 de noviembre de 2017

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Close To The Edge


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De Vinilos y Otras Glorias MCMLXVI

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Gerry Rafferty (City To City) 1978


Aunque parezca increíble dada la calidad del músico del que hablamos, por diversos avatares en su trayectoria y además problemas legales con colegas varios, "City To City" es su segunda obra en solitario, un disco que vio la luz siete años después de su primer álbum (aunque eso sí, en medio realizó proyectos con un grupo y después...) 
Un disco que si obviamos el impacto de un tema como "Baker Street", que le hizo alcanzar números más que notables en las listas, se maneja de manera más que notable en un Folk Rock que puede deslizarse de uno u otro lado sin esfuerzo.
Lo que sí le da igual a Gerry Rafferty haga lo que haga, es modular esa voz aterciopelada que parece surgir de la nada y poco a poco llena el espacio, casi con miedo, como si no quisiera esta, pero que por contra a lo que parece ¡¡vaya si está!!
Un maldito parido en las entrañas de Escocia, una gran tierra en lo musical, con los toques clásicos de su formación Folk y los aprendizajes metidos ya en una década que le vio pasar sin apenas estar. Pero es lo que tiene que todo se te tuerza, que de vez en cuando estalla esa frustración que te impide hacer lo que amas y se entregan piezas como "City To City", un disco que se escucha sin esfuerzo, con una sensación de renovación que da gusto, la voz de Rafferty guiándote en cada momento y las Música envolviéndote, sean las guitarras, la sección rítmica muy al uso y arreglos de teclados que nunca desentonan.
Para no caer en la tentación de parecer un pope ecléctico y poseído por el don de la verdad absoluta (aunque lo mismo lo parezco y ni me estoy enterando, pero no es la intención) "City To City" es un disco bien compuesto, con una Música que intenta acoplarse a los tiempos que corrían y un autor interpretando lo que le tocaba tras el salto temporal en el que se encontró, que no debió ayudarle mucho para acometer la empresa.
Dicho esto, lo de siempre, a disfrutar y pillarle el gusto, o a pasar a otra cosa, que hay mucho y de todo.

SIDE ONE:  The ark;  Baker Street;  Right down the line;  City to City;  Stealin' Time
SIDE TWO:  Mattie's rag;  Whatever's written in your heart;  Home and dry;  Island;  Waiting for the day

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


Al Stewart (Zero She Flies) 1970


Disco de los que ponen en guardia desde la primera nota. Cuando vuelves a la portada y te empapas de lo que estás escuchando, siempre te puede venir (bueno a mí me viene, pero los frikis no contamos) esa sonrisa de los que nacimos décadas después de lo mejor y se nos dio a conocer antes de que todo se perdiera.
En el año setenta el señor Al Stewart iba bastante sobrado, especialmente como compositor, que al final es lo que queda cuando comienzas a ver pasar el tiempo, y en estas fechas se recreaba en creaciones que ponen los pelos de punta por lo buenas que son.
"Zero She Flies" es una de ellas, la tercera entrega del músico, al que se le incluía dentro del Folk pero que demuestra en sus canciones que puede muy bien estar en varios estilos, aunque ese aire intimista es muy clásico.
El comienzo de armónicas y percusiones básicas del disco en el tema "My Enemies Have Sweet Voices" es un compendio de esa manera tan particular de recrearse en la Música a través de su voz y las guitarras, especialmente éstas últimas que son la base de las canciones, apoyando a la voz del artista (el cual daba una especial importancia a las letras de su temas) o dibujando en ocasiones los sonidos sin nada más que el silencio que deja el acero cuando acaba de marcar una nota más.
Disco de autor, especial y sensible, preciosa manera de llegar hasta muy dentro, con la Música susurrando casi sin enterarte y la voz atrayéndote hacia sí con las historias envolviéndote. A pesar de muchas cosas, este tipo de discos perduran, porque sin fuegos artificiales de por medio siempre están en ese punto donde todo lo que suena tiene sentido, calidad y una emocionante manera de hacerte creer en lo que estás escuchando.
Estamos con lo de siempre, no es un tratado atemporal que figure en esas listas a las que te remiten cuando no saben muy bien cómo vender el producto, pero no hay espacio en el tiempo que acabe con discos así, porque son Música en estado puro, hecha con una calidad enorme y sin nada más (y nada menos, por supuesto) que lo que te llega.

Side 1:  My Enemies Have Sweet Voices;  A small fruit song;  Gethsemane, Again;  Burbling;  Electric Los Angeles Sunset
Side 2:  Manuscript;  Black Hill;  Anna;  Room of Roots;  Zero She Flies

De Vinilos y Otras Glorias MCMLXIV

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido


John Martyn (One World) 1977


Otro de esos artistas que nunca fueron comprendidos en su totalidad. Otro de esos maravillosos creadores de sensaciones que exigían meterse en un mundo ajeno a la propia realidad, y eso, a pesar de los pesares, me resulta fascinante.
Con varios álbumes en su carrera, siguiendo la senda que él mismo se marcaba a la hora de crear, apareció este "One World" que daba un giro en su trayectoria, sin cambiar un ápice de concepto entre lo que se pretendía y lo que él deseaba expresar.
Momentos de instrumentalidad muy por encima de lo que tenía acostumbrado, un trovador como él que con su guitarra era capaz de arrancar sones al silencio y convertirlos en pequeñas gotas de esencia. Con este disco demuestra la capacidad compositiva en un conjunto de temas (no todos, porque el intimismo no lo pierde de ningún modo) que provocan cambios de ritmos y sugerentes maneras de soñar al son de su Música.
Acompañando los susurros con esa voz de llanto que nunca estalla, aullando al infinito lo que le daba la gana, más allá de su garganta y la guitarra, fiel compañera de todo lo que creaba, los músicos que le acompañan consiguen (y no era fácil con el concepto mental de Música que John Martyn amaba) trasladar la realidad a su mundo y hacernos entre todos sentir que algo surge desde lo más profundo de su mente para embaucarnos al escuchar.
Los temas pausados te mantienen como en un sueño, despertándote con los avisos de las palabras que entre cantadas y narradas por el autor nos llevan de una estación a otra. Inmensa "One World", casi suspendida en el aire sin miedo a caerse, tremendos los temas de ritmos cambiantes y búsqueda de tierras alejadas en el tiempo, como "Smiling Stranger", y sorprendentes en el ideario musical del creador hasta la fecha piezas como "Big Muff" que te lanza al vacío sin red. Un viaje sin retorno para terminar este gran disco dejándonos "Small Hours", y tras el sueño, la realidad de un despertar donde desees.
Para esos amantes de lo que nunca estará establecido, John Martyn es un buen bálsamo siempre, y su "One World" una manera muy especial de curar heridas al uso.

TEMAS (A SU CAER): Couldn't you more;  Certain Surprise;  Dancing;  Small Hours;  Dealer;  One World;  Smiling Stranger;  Big Muff