domingo, 30 de julio de 2017

Debbie tras la prueba... de sonido


Miserias


Desde la estrechez extrema a una plaga de piojos, el significado de miseria se las trae. Pero como siempre, todo confluye en lo más bajo cuando se habla de la condición humana. Y es que somos así, los seres tocados por la gracia (divina o no realmente es indiferente) para poder repugnarnos a nosotros mismos.

¡¡Cuánta calidad en la forma del ser humano!! (o de ser humanos, o del ser, sea o no humano) y cuanto miserable, mediocre o estrecho, pero esta vez de mente, no por la estrechez extrema que se supone al que pasa miserias.

Es lo que hay, al final somos capaces de llegar a "Putón", pero de ahí a lo que se escucha cuando podemos escuchar y nos hacemos los sordos va un abismo, el equivalente a la distancia con el susodicho "Putón".

Ojalá la miseria de la música miserable que se empeñan en vendernos para poder aborregarnos cuando suena y se sigue no existiera, la otra, la del ser ese tocado por lo que sea, realmente me las trae.

Y Siguen sin verlo... ¡¡¡Cuánto ciego, vive el cielo!!!


Poster


De Vinilos y Otras Glorias MCML

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Eagles (Hotel California) 1976


Evidentemente se trata de un clásico. Y no por la burrada de millones de copias que vendió, que es algo a lo que nunca presto atención valorando la frase que llevo como icono "aunque cien millones de personas digan una estupidez, sigue siendo una estupidez", sino porque el quinto disco de Eagles casi convirtió al grupo en otra cosa y tiene en su repertorio de canciones algunos incunables eternos (si mencionamos el tema que le da título tenemos un incunable más allá de la galaxia)
Realmente dieron con la tecla, y eso que su carrera era de lo más impactante, pero este disco no fue algo más en la existencia del grupo, fue su álbum y el que definió un sonido que Eagles sabían hacer como pocos. Un tema exquisito (¡¡esa palabreja!!) y sublime que es parte de la historia del Rock, con ese punteo final inolvidable, un puñado de canciones buenísimas y la interpretación del grupo excepcional hacen de "Hotel California" un álbum que se disfruta desde la primera nota.
Llegada de Joe Walsh ya como miembro permanente de la banda, continuación superando barreras del talento compositivo de los componentes del grupo que hacen del álbum un trabajo coral por la participación de todos ellos, encajando de manera precisa y efectiva esos talentos para que las canciones parezcan un bloque sólido que se percibe claramente al escuchar el resultado final.
Dotados de un conjunto coral impagable, ya que todos son voces solistas, esas gargantas dan un plus a cada tema, y especialmente en algunos de ellos es lo que les hace diferente, cuando los cinco músicos componen melodías desde sus gargantas (en los conciertos en directo se permitían cantar a capella algunos de los clásicos) para dar paso a los instrumentos que envuelven todo el conjunto.
Decir más de un disco como este es redundar en lo ya comentado, por lo que sólo queda invitar a que se escuche (si es que no se ha hecho en miles de ocasiones) y disfrutar de la esencia de esa Música americana tan clásica como bella y efectiva que ha dado momentos eternos como éste al mundo del Rock.
Don Felder guitarra, steel, slide, voz. Glen Frey guitarra, piano, teclados, voz. Don Henley batería, percusión, clados y voz. Randy Meisner bajo, guitarrón y voz. Joe Walsh guitarra, piano, órgano, teclados y voz.


De Vinilos y Otras Glorias MCMXLIX

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


David Bromberg (How Late'll Ya Play'til? 1976


De este tipo que me gusta cuando se pone a desmenuzar los entresijos de la Música popular americana y de vez en cuando cuando se dedica a extravagancias varias al amparo de esa misma Música o por ella misma, nos llega el doble que dio lugar en su día a una controversia parida por todo esto que comento.
Un primer disco en estudio nos permite conocer a un músico que seguía buscando en lo más profundo del Blues y el Folk Rock americano, con una manera más que personal de transformar Música de ancestros en momentos intimistas y llenos de originalidad junto con otros (los que menos me gustan) donde derrama infinidad de instrumentación de vientos que acompañan al clasicismo del que siempre hizo gala.
El segundo disco nos enseña de nuevo al músico excepcional de momentos tan embriagadores como violentos, con una banda arraigada en las costumbres musicales del Blues, el Folk, el Rock y David Bromberg, que se permite junto al líder realizar temas que te hierven la sangre y que se convierten en emocionantes recuerdos al gran Robert Johnson con incunables como "Sweet Home Chicago" mientras Bromberg vuelve a sus orígenes de juglar solitario con su guitarra en versiones casi imposibles de reconocer de clásicos como "Bullfrog Blues" con 16'06'' de convivencia con el público y "Come On In My Kitchen" una preciosidad intimista.
De este modo este "How Late'll Ya Play'til?" se convierte en un disco que presenta a un artista de dos maneras bien diferentes y que puede llegar a hacer elegir por lo que da, pero que en su conjunto (dejando claro que me llega y me quedo con el disco en directo por encima del estudio) es un gran trabajo donde lo que sí queda claro es el dominio de David Bromberg de muchos de los estilos que han hecho de la Música americana lo que es, especialmente de esas raíces que son la base de todo lo demás.
Para disfrutar de la Música el disco es una gozada, para tratar de llegar al interior del alma americana, algo queda en lo que te llega, y para seguir disfrutando con el talento de un tipo que lleva más de lo que se piensa en esto de saber, hacer y dar Música, una muestra más del talento del señor Bromberg.

Disc 1:  Danger man II;  Get up and go/Fiddle tunes;  Summer wages;  Dallas rag/Maple leaf rag;  Whoopee Ti Yi Yo;  Young westley;  Dyin' crapshooter's blues;  Bluebird;  Idol with a golden head;  Chubby thighs;  Kaatskill serenade
Disc 2:  Sloppy drunk;  Bullfrog Blues;  Sweet Home Chicago;  Come On In My Kitchen;  Will not be your fool;  Such a night


De Vinilos y Otras Glorias MCMXLVIII

Desde el lugar donde lo prohibido comienza a tener sentido.


Joe Walsh (You Can't Argue With A Sick Mind) 1975


Un par de cositas antes de comenzar o para ir terminando, que en mi caso nunca se sabe.
El año del disco es, al tratarse de un álbum en directo, la de la grabación del mismo, que para ser todo lo exacto que se puede es el 26.11.1975, en el Santa Mónica Civic Auditorium, ya que su fecha de publicación es del 1976.
Para los popes que aún tienen ganas de perder el tiempo con este espacio que seguro no les resulta ningún paseo y menos por los sueños, el título va acorde a lo que deben pensar, porque yo de ellos pienso lo mismo, pero en Música no trato (cuando sé con quién) con iluminados, perdón, enfermos y castrados mentales, y disfruto de lo que viene.
Este "You Can't Argue With A Sick Mind" parece hecho a posta por el gran Joe Walsh, porque se diría que es su despedida como músico solista antes de enrolarse muy poquito después en la nave Eagles, y la verdad es que es una manera de decir "hasta pronto" a lo grande.
Sería muy fácil pensar que es un disco más de los directos paridos por ahí en la época, pero salvo la portada (una de las peores de la colección que me da vida desde hace 40 años) que sobra por todos los lados, es una demostración fidedigna de lo que este tipo hacía en directo, y hacía mucho.
Tremenda energía, tremendo intérprete y en la selección de temas tremendos momentos para un músico excepcional que se encontraba en un momento mágico, capaz de captar la energía del directo y traspasarla para que quien quisiera lo viviera. Es cierto que un disco nunca es la visión del artista subido a un escenario, pero también es cierto que muchos de esos directos, entre ellos creo que este disco al que le falta otro vinilo más, nos dan una idea acertada de lo que era el Rock cuando los grandes se encargaban de transformarlo en momentos impactantes que atraviesan los sentidos y llenan las entrañas de buena Música.
Una banda solvente, unos temas grandes y un guitarrista que se creía todo lo que hacía nos dan como resultado un disco que se escucha de seguido sin ningún problema, disfrutando del más puro Rock y haciendo que todo sea una gozada tras otra. Las versiones de inolvidables incunables como "Meadows", "Rocky Mountain Way", el apoteósico final de esa belleza llamada "Turn To Stone" y ese inmejorable comienzo con "Walk Away" provocan todo lo que el Rock y la buena Música hacen que sentirla sea parte de la vida.
Disfruta con Joe Walsh y su forma de entender todo lo que nos lleva a sentirnos maravillosamente bien.

Cara A:  Walk Away;  Meadows;  Rocky Mountain Way
Cara B:  Time Out;  Help Me Through The Night;  Turn To Stone